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El alquiler ilegal a turistas dificulta el acceso a la vivienda en Cádiz

CÁDIZDIRECTO / E. Escoriza.- El turismo está cambiando y con ello la forma de viajar y de alojarse. Por ello, en el último año el número de viviendas de alquiler vacacional en Cádiz se ha duplicado. Los hoteles han pasado de moda y han dejado de estar al alcance de muchos bolsillos.

Esto ha provocado la proliferación de viviendas turísticas ofertadas a través de Internet, poniendo al alcance de cualquiera el proceso de encontrar tanto alojamiento como huéspedes. La plataforma más conocida es Airbnb. Esta empresa norteamericana dedicada a la oferta de alojamientos a particulares y turísticos se ha expandido por todo el mundo en apenas diez años.

Pero como todo en la vida, en este tiempo se ha hecho tanto con seguidores como con detractores. Las críticas suelen centrarse en la acusación de reducir la oferta de alquiler para residentes, y contribuir a su vez al encarecimiento de las rentas de los inquilinos.

Según la legislación, los inmuebles empleados para fines turísticos deben ser registrados en el Registro de Turismo de Andalucía. Una vez inscrita la vivienda, el código de inscripción en el registro habrá de indicarse en toda publicidad o promoción realizada por cualquier medio.

Sin embargo, de las 15.000 viviendas en la provincia que recoge este portal según datos aportados por la Asociación Clúster Turístico #DestinoJerez, sólo 3.369 se encuentran legalmente registradas. Siguiendo los datos del Clúster, tan sólo en la capital gaditana la oferta de inmuebles ascienda a 1.700, entre las que se encuentra un gran número de ellas que ejerce la actividad de forma ilegal. Los precios oscilan entre los 13 euros por noche en una habitación hasta los 250 euros en un apartamento de lujo.

Y aunque esto provoque un aumento de la economía sumergida contrarresta cuando son los propios habitantes de la ciudad los que necesitan una casa para vivir. Alquilar una vivienda de larga estancia en Cádiz capital comienza a ser una ardua tarea. El auge de los pisos vacacionales, el inicio del curso, el mal estado de algunas viviendas antiguas, la disminución de sueldos y los precios desorbitados de los alquileres son el equipaje de esta odisea.

Los anuncios nuevos de pisos de larga duración -que presentan unas características decentes y un precio asequible- duran publicados lo que un caramelo en la puerta de un colegio. Las inmobiliarias señalan que la demanda de pisos pequeños, de entre 350 y 450 euros, es la que más ha aumentado siendo casi imposible cubrirla.

Precisamente la proliferación de viviendas turísticas es el primer factor que provoca este exceso de demanda sobre la oferta. Muchos propietarios han comprobado que es mucho más rentable el alquiler vacacional que el de larga duración, ya que genera más ingresos.

Otro motivo es que Cádiz acoge un importante número de universitarios que tienen que vivir aquí durante el curso. La comunidad Erasmus ha aumentado mucho en los últimos años y, aunque los estudiantes suelen agruparse para compartir, hace que el número de pisos disponibles disminuya.

Además, hay un mercado en Cádiz de jóvenes que quieren independizarse pero no disponen de unos ingresos muy altos, por lo que les resulta imposible comprar un piso y optan por ello al alquiler. Ellos son los que más perjudicados se ven por esta situación, ya que los pisos en el centro de Cádiz son los más demandados por los turistas.

El decreto andaluz regula tanto el alquiler de viviendas completas (limita el máximo de inquilinos a 15 personas) como el de viviendas por habitaciones, en las cuales será obligatorio que el propietario resida en ellas para poder arrendar (con un máximo de seis inquilinos). En ambos casos, la norma impone un cupo máximo de cuatro personas por habitación. Las sanciones por no inscribir estos apartamentos en el registro ascienden a 18.000 euros para infracciones graves y hasta 150.000 euros para casos muy graves. Sin embargo la legislación parece mirar hacia otro lado ya que sigue habiendo un gran número de viviendas que no cumplen con lo estipulado.