Aparición y fenómenos paranormales en un supermercado de Cádiz

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- No hay peor realidad que vivir una experiencia paranormal, o presuntamente paranormal, en el lugar donde habitualmente trabajamos y que, siendo conscientes de ello -con el miedo que provoca-, tengamos que ir a trabajar todos los días a ese mismo lugar.

Aquellas personas que han vivido esa situación son las que más tienen que contarnos, sin duda el valor del testimonio es uno de los documentos más importantes que se disponen de estas experiencias, en las que muchas veces tiene un alto contenido de sugestión. No obstante hay ocasiones en la que todo va un poco más allá.

La investigación nos llega de la mano del investigador Miguel Ángel Paredes, que nos concedió la posibilidad de investigar un suceso que ponía los pelos de punta a su protagonista: “hace unos días, estando en un cumpleaños de la hija de una amiga mía, me encontré a una conocida que hacia tiempo que no la veía y se me acercó diciéndome que era conocedora de mi afición y que había leído algunas de mis investigaciones. Debido a ello, me dijo, tenía ganas de contactar conmigo para hablarme de sus vivencias“.

De forma tan casual -la casualidad…¿Existe?- la chica comenzó a contar lo sufrido en su lugar de trabajo, en un supermercado en Cádiz: “encontrándome en el turno de noche, reponiendo, le ocurría lo mismo que en el supermercado de Huelva que investigamos: que los productos que colocaba se caían de las estanterías y que además una de las mismas, de buenas a primera, vio como se inclinaba y se caía toda, completamente, al suelo con todos los productos. Pensaron que fue por el peso, pero era imposible ya que llevaba tiempo allí y jamás había pasado.  Asustada e impresionada se dispuso a colocar todo como estaba con varios compañeros que se encontraban realizando la misma tarea, al terminar el turno seguían preguntándose por lo sucedido, no podía dar crédito a lo vivido“.

Pero las experiencias no concluyeron en este enorme susto: “al cabo de unas semanas entré en el turno de mañana y me dirigí a colocar los carros para que los clientes pudieran utilizarlos cuando, de pronto, al bajar al aparcamiento pude ver, en medio de ellos, una sombra y en un pestañear de ojos desapareció. Subí para realizar la labor que estaba realizando pero pensando en lo sucedido. Creí que pudo ser mi imaginación y no le quise dar más vueltas pero al cabo de unos días me tocaba otra vez la misma labor y… ¡Sorpresa! Me volvió a pasar lo mismo en el aparcamiento cuando bajé, de nuevo pude ver la sombra de una persona en medio de los aparcamientos… Era la silueta de un hombre con algo colgado a sus espaldas, pero lo que más sorprendente era que sólo podía apreciar a esa persona de cintura para arriba”. En ese momento nuestra testigo acudió al cuerpo de seguridad para contarle lo sucedido, el guarda la acompañó y no había absolutamente nadie.

Tan sólo tres días después le tocó la misma labor, bajaba con el miedo de que se le volviera a aparecer esa misteriosa e inquietante sombra. La chica se llevó el ‘walkie’ para poder comunicarse con algún compañero o cuerpo de seguridad, fue entonces cuando apreció con detalle a aquella sombre: “esa persona o silueta no era de este mundo, sólo podía verla de cintura para arriba y, de pronto, desapareció”.

Tuvimos la oportunidad de visitar el supermercado -que omitimos nombre  y dirección por la confidencialidad solicitada-, era horario comercial, ello haría que los compañeros de nuestra testigo no pudieran sospechar de nuestro propósito en las instalaciones. Evidentemente cualquier investigación en tales condiciones es imposible. Fuimos al aparcamiento pero no detectamos nada anormal. Hablando con otros empleados fueron muy explícitos y tajantes: allí ocurren hechos que escapan a la comprensión. Dos empleadas de la limpieza, tres cajeras y el guarda de seguridad manifestaban haber vivido sucesos inexplicables, hechos que no le encuentran ni lógica ni explicación sin tener que recurrir a lo paranormal. Una de las preguntas clave fue: “¿Desde cuando sabéis o habéis podido vivir ese fenómeno?”. Y las inquietantes respuestas fueron: “Meses” y “años” dependiendo del tiempo en su puesto de trabajo, incluso algún carro han podido ver rodar solo cómo impulsado por unas manos invisibles.

Si pudimos ser informados que estos fenómenos pueden ocurrir a cualquier hora del día, no siempre en el turno de noche y que tiene una clara correspondencias con la temporalidad de un fenómeno de estas características. Sólo falta por responder algunas preguntas básicas que, quizás, nunca sabremos: ¿Qué o quién se aparece allí? ¿Cuál es la razón que lo “ata” al aparcamiento? Seguimos investigando.

 

*El vídeo no se corresponde con las vivencias narradas, está a modo de ejemplo de lo que ocurre en este tipo de situaciones.