Apariciones y espectros en el Palacio Real de Madrid

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Dicen de Madrid que es una ciudad encantada y que incluso uno de sus reyes, Carlos II, llevó consigo el hechizo de atribuciones brujeriles y esotéricas, muy alejado de la triste realidad que le aquejaba y que no era más que mala genética del monarca. Sea como fuere hoy día son muchos los tours que se organizan por la ciudad y que tienen una parada obligada: el Palacio Real de Madrid.

Que en sus estancias y pasillos moran almas en pena desde hace siglos no es un secreto, ya desde épocas pretéritas se hablaba de fantasmas y extraños sonidos que se podían escuchar en su interior, quizás achacándolo a estar construido sobre el viejo Real Alcázar de Madrid, un betusto edificio originario del siglo IX, durante la invasión musulmana, que mandó a construir el emir de Córdoba Muhammad I. Allí la vida y la muerte tuvieron especial relevancia  en la Mayrit de la época.

El sitio fue conquistado por  el rey castellano Alfonso VI de Castilla y jamás fue del agrado de ningún monarca que acometieron obras comenzando por Carlos I, su hijo Felipe II, Felipe IV, Felipe V y finalizándolas Fernando VI con la morfología actual más del gusto francés, de lo “versallesco”, de lo opulento, alejándose mucho de sus sobrias líneas originales y que aceleraron un tremendo incendio en el año 1734 que acabó con la vida de una mujer que pereció entre las llamas que lo devoraron.

Es noticia el Palacio Real de Madrid ya que en recientes rehabilitaciones, de diferente índole, los  trabajadores han afirmado haber visto extrañas presencias que pasean por salones, patios y pasillos. Los que han tenido la oportunidad de verlos dicen que van ataviados al estilo musulmán y, por ello, se cree que son las almas de aquellos infieles que perecieron en el viejo Alcázar, igualmente el espectro de una dama que pasea por uno de los patios y pasillos.

Uno de los trabajadores se llevó un buen susto cuando se sintió observado, giró lentamente su cabeza y allí se encontró, a cinco metros de él, a un soldado musulmán que desapareció ante su mirada. O de aquellos otros trabajadores que vieron pasar por unos de sus patios a tres soldados árabes… ¿Quién sabe si la reciente obra ha despertado a los viejos fantasmas del Alcázar?

Dicen que en las esculturas de su fachada, oculta se encuentra el rostro de un arquitecto que pereció en la obra y que ahora también estaría purgando su disoluta vida de forma espectral en tan insigne edificio.

Si pasea por Madrid y gusta de lo insólito no deje de visitar éste palacio, guarda sorpresas que le inquietarán.