Aquellos maravillosos años de la pastelería “La Camelia”

CADIZ DIRECTO / @ManoloDevesa.- Seguro que muchos gaditanos aun siguen deleitándose cuando recuerdan los picatostes, tortitas con nata, trufas de chocolate o tartas de San Marcos que podían degustarse en uno de los establecimientos más emblemáticos de Cádiz: “La Camelia”. Aquí hacemos parada hoy.

Desde Galicia llega el encargado de dar en 1891 el pistoletazo de salida a una pastelería que se convertiría con el paso del tiempo en todo un emblema en nuestra ciudad. De hecho su nombre se debe a las famosas flores gallegas.

Aunque para ser justos no es hasta que el gallego tiene que emigrar a Argentina y el gaditano Antonio Gamero se hace cargo de ella en 1947 cuando se apuesta fuerte y se curra como nadie la fama que en los siguientes años le perseguirá.

Gamero abre su primera pastelería en el número 22 de la calle San José. Tras viajar por grandes capitales españolas como Madrid o Barcelona, se fija en un nuevo concepto de cafetería que pronto implanta aquí con un éxito arrollador. Su calidad es comparable a las mejores del país y su repostería hace las delicias de todo Cádiz. Sus tiendas se caracterizan por una decoración armoniosa y de buen gusto. Incluso tienen un sistema de climatización que la hace más acogedora aún.

Antonio apunta alto. Por eso no duda en fijarse en la famosa repostería francesa fichando a un profesional de allí y en la sevillana a través de La Campana, de donde se trae a otro más. Juntos enseñarán a la plantilla de su obrador que la componen por entonces unas veinte personas. Apunta tan alto que es gracias a Gamero que hoy disfrutamos de la famosa Coca Cola, marca que él trae a Cádiz.

La época dorada llega con los años 70 y 80. Su éxito hace que las tiendas se multipliquen inaugurando dos en la calle Ancha, otras dos en Nueva, San Francisco y Aurelio Sellé en el casco antiguo. Puerta Tierra también disfrutará de sus famosas tartas de manzana o de queso con tiendas en Ana de Viya o la plaza Helios, última de la famosa marca. En la Zona Franca tienen su propio obrador. Su plantilla acoge ya a ciento cuarenta personas.

La receta de su éxito es prácticamente imposible hoy. Si en la actualidad lo más habitual es trabajar con productos preelaborados, los dulces de “La Camelia” eran artesanales. Y eso el gran público se lo supo agradecer con una extraordinaria fidelidad. Pocos eran los que los domingos no se acercaban a uno de sus establecimientos para disfrutar de sus exquisitos pasteles.

En febrero de 1991, “La Camelia” decide cerrar. Los tiempos han cambiado y  eso coincide con algunas deudas con la Administración Pública que terminan por ahogarla desencadenando en un triste y sentido cierre. Más de veinte años después de su adiós, los gaditanos aun pueden recordar el sabor de sus exquisitas tartas. Lo hacen con una sonrisa en los labios que no hacen sino evidenciar su profunda admiración y cariño.