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Cómo el árbol del Mora iba hacia el norte y terminó en Cádiz

CADIZ DIRECTO / Manuel Devesa.- Nunca un simple árbol fue tan querido. A decir verdad, el árbol del Mora, como se le conoce popularmente al ficus ubicado frente a la Universidad de Empresariales, no es un árbol cualquiera. Sus medidas lo dicen todo: un perímetro de 9,8 metros y 10.5 metros cada uno. Arboles que a lo largo del año reciben innumerables visitas sobre todo de turistas dispuestos a inmortalizarlo con una fotografía en sus ramas.

¿Cómo se quedan si les cuento que el árbol del Mora, tan nuestro de toda la vida debería estar en el norte y no aquí? Se sabe que los ficus se plantaron en 1909, pero habrá que retroceder un pelín más para saber el origen de estos centenarios árboles.

El viaje de nuestras dos protagonistas en su camino de la India hacia el norte de España debió ser duro. Hablamos de principios del siglo XX con las consabidas incomodidades de la época. A años luz del confort que resulta hoy día viajar. Son dos monjas misioneras y entre su equipaje se encuentran cuatro pequeños ficus magnonioide que portan en barricas de madera. Su destino es el norte de España. No sabemos concretamente qué lugar.

Sin embargo, un suceso inesperado se cruzará en sus caminos. Una de las monjas enferma gravemente. Por lo que a la altura de Cádiz deciden desembarcar para acudir cuanto antes a un hospital. La misionera no solo no mejora, sino que muere de manera sorpresiva. Tras el fatal desenlace y con los cuatro pequeños árboles en su haber, se decide plantarlos en la ciudad. Dos frente al hoy desaparecido Hospital de Mora reconvertido en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Los dos restantes lo harán a lo largo de la Alameda, a la altura de la Iglesia del Carmen.

Su conservación se hace cada vez más difícil. Los árboles que debieron plantar sus raíces en el norte de España, quedaron finalmente atrapado en tierras gaditanas. Han pasado desde entonces más de cien años a lo largo de los cuales han tenido que luchar contra las consecuencias del viento de Poniente o de Levante. Pero de momento nada ha podido con ellos. Ni que lo hagan…