Becerrico, el terror de la Conquista de América

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Reconozco que soy muy crítico con la Conquista española de los territorios americanos por todo lo que tuvo de matanzas y poco respeto a la vida y la cultura en pro de conseguir riquezas, traducidas en metales y piedras preciosas, y nuevos horizontes que colonizar.

Los españoles llevaron a América elementos desconocidos y mortales, como la pólvora o, peor aún, las enfermedades como la virulenta viruela o la sífilis. No obstante lo que más llamó la atención a los indígenas fueron los caballos, que “no existían” en su mundo y un perro especialmente adiestrado para el combate que sembraba el terror entre sus enemigos: Becerrico.

Era propiedad de un soldado al servicio de Juan Ponce de León (1460-1521) cuando llegó a Puerto Rico como gobernador de la isla. El perro era feroz y se decía de él que era el equivalente a cien soldados. Disciplinado, agresivo, ágil, mortal.

Antonio de Herrera y Tordesillas, cronista de la época, escribía: “sabía qué nativos eran guerreros y quiénes pacíficos, como un ser humano; por esa razón, los indios temían más a diez españoles con el animal que a cien sin él”.

El perro era estimado por toda la soldadesca e incluso recibía su soldada “una parte y media de todo cuanto era tomado, así como oro, esclavos y otras cosas”.

Nos ha quedado una descripción de este animal como de enorme peso y gran presencia, salpicado de manchas negras sobre un fondo rojo,sus ojos estaban rodeados de pelo negro y rara no era la ocasión en la que, por su valentía, no recibía doble ración.

Hay una anécdota en la que se cuenta como en cierta ocasión el amo lo mandó a matar a una nativa, ordenó el ataque y el perro comenzó a correr tras su presa. La mujer, ya anciana, al ver el feroz animal ante ella se arrodilló y le enseñó una carta que le había dado su amo y le rogó que no la matara. El perro comprendió que aquella mujer era pacífica y le decía la verdad y lejos de matarla la lamió.

Becerrico estuvo muchos años en servicio y murió en una refriega con los pueblos indígenas al ser alcanzado por una flecha envenenada de los Caribes.

Pero no se detuvo ahí su historia pues los descendientes de Becerrico siguieron el ejemplo de su padre y también dieron origen a mil y una historia de las páginas de la Conquista de América.