Cambalache cumple 30 años de jazz y sueña con llegar a los 3.000, “como Cádiz”

CÁDIZDIRECTO/José María Peinado.- Entrar en Cambalache es algo así como descubrir un remanso de paz donde el tiempo se detiene, uno se reconcilia consigo mismo y recupera así la confianza en la especie humana. Cambalache es un milagro, un regalo de los dioses del Olimpo jazzista que nunca caerán en el olvido, porque ahí estará siempre Hassan para recuperarlos en su equipo de música y colocarlos con mimo en su abarrotada estantería de discos, que viene a ser una especie de testamento musical de valor incalculable. Tras 30 años en activo, Cambalache se ha convertido en un monumento más de obligada visita en la ciudad.

Hassan Assad llegó a Cádiz desde Casablanca para “estudiar náutica” a finales de los 70 y ya nunca se marchó. Allá por 1985 se decidió a montar un bar en José del Toro, 20 de forma espontánea, “surgió sobre la marcha, como el jazz, como la vida, improvisado” confiesa. Pero no siempre Cambalache fue sinónimo de jazz; “al principio poníamos más música rockera, pop de los 80… y luego cambiamos a café-teatro, no quería escuchar más rock”, confirma Hassan. Pero aquello apenas duró un par de años, hasta que llegó “Chano” y todo cambió: “cada vez más jazz y menos teatro”. Chano Domínguez, Alfonso Gamaza, Manolo Perfumo, Tito Alcedo…. “lo más ‘antigüito’ de Candelaria”. Músicos que se hicieron artistas al calor del Cambalache; una madriguera donde ellos podían expresar todo su arte libremente ante un público que escuchaba impasible, respetuoso, que anhelaba escuchar a La vieja trova del Cambalache, una generación que se unió se forma espontánea; amaban el jazz y este íntimo local de José del Toro era su escondite, allí donde se sentían comprendidos y podían compartir la locura por la música con amigos.

Durante aquellos años Cambalache comenzó a forjar su leyenda. Fueron muchos los músicos que pidieron tocar aquí; ni siquiera había que buscar artistas, la agenda se llenaba sola con todos aquellos que acudían en peregrinación con el deseo de poder decir ‘yo toqué en el Cambalache’.

Durante los años 90 la escena fue renovándose y apareció la cantera, “como en el fútbol”, comenta Hassan. Pedro Cortejosa, Carlos Villoslada, Javier Galiana… Tantos nombres que ahora se ganan la vida gracias a la música. Pero no sólo músicos de jazz, también flamenco: Selu de El Barrio o David Palomar se curtieron en las tablas del Cambalache. “El jazz, el blues y el flamenco están muy relacionados” y la buena música siempre tuvo las puertas abiertas del local.

Hasta tal punto llegó el fenómeno que incluso Javier Domínguez con su programa El Bulevar del Jazz grabó un programa en 1999 desde el local con la Sonora Big Band. “Estaba el bar más lleno de músicos que de público, pero aquello sonó muy bien”, asegura Hassan.

Además, como no podía ser de otra manera en esta ciudad, el Carnaval también hizo acto de presencia en Cambalache a partir de mediados de los 90. Fin de fiesta los dos domingos de la semana y los ensayos de la chirigota del Noly. Sin olvidar, por supuesto, los famosos bocadillos de carne con especias que prepara Hassan. Exclusivos para esta época del año. Una receta familiar que nadie se quiere perder.

Sin embargo, no todo han sido alegrías a lo largos de estas tres décadas. Sin ir más lejos, en 2009 el local estuvo un tiempo sin poder organizar conciertos debido a la prohibición del Ayuntamiento. Hubo que insonorizar el bar por segunda vez para poder volver a la senda habitual de conciertos. “Desde entonces ponemos las actuaciones algo más temprano, yo no quiero molestar a nadie”, confiesa.

La maldita crisis también afectó. “Si te recortan el sueldo, tú recortas en el cubata”. No hay receta para seguir en la brecha tras 30 años, simplemente se sobrevive “poco a poco, hay épocas mejores y otras peores; seguimos cubriendo gastos que ya es bastante, porque, por ejemplo, la luz ya es casi más cara que el whisky”, afirma Hassan.

El cambio de rumbo en el Ayuntamiento también ha supuesto un nuevo soplo de esperanza para la oferta musical de la ciudad que “hasta ahora era muy poquita y muy floja” a pesar de que “hay bastante público de jazz en Cádiz; y muchos artistas en la escena; bueno, muchos artistas en general, porque esta ciudad está llena de grandes artistas”.

Para el verano, la oferta de Cambalache surge de forma improvisada, puesto que la gran mayoría de artistas están de gira por todo el país. La próxima cita será el 6 de agosto con Pedro Cortejosa y Julián Sánchez, habituales del local.

30 años no son nada y Hassan ya piensa en el próximo aniversario. “La próxima década, en 2025; esperemos cumplir 40, 50, 60 años… Así hasta 3000, como Cádiz”. Sea como sea, Cambalache siempre será un mito dentro de la cultura gaditana, un bar emblemático donde todo el mundo es bien recibido ante la eterna bondad de Hassan Assad, otro de esos gaditanos que nació donde le dio la gana.