¿Un ‘Caso Conil’ en Huelva? El humanoide de la playa del Espigón en Huelva

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- El fenómeno OVNI deja casos para la Historia y el recuerdo, el más impactante -o uno de los más- que tuvo lugar en nuestra comunidad autónoma fue, sin dudas, el de los humanoides de Conil en el año 1989.Sin embargo, con el paso del tiempo, se van descubriendo nuevos casos ocurridos en un pasado cercano que son igualmente sorprendentes.

El caso que les narro tiene una semejanza alta con el caso sucedido en Conil, donde también se vio aparecer dos humanoides que surgieron del agua y se quedaron “jugando” con una luz en la playa, tal y cómo se ha recogido en CÁDIZDIRECTO. A la Historia de la Ufología pasó como el Caso Conil y tuvo un gran impacto mediático.

Y es que la zona de la que les voy a hablar, Huelva, tiene una alta incidencia de fenómenos ufológicos relacionados, incluso el rejoneador Rafael Peralta fue testigos de algo que le sobrecogió: vio un humanoide mientras conducía su automóvil. Cierto es que la cercanía de la base del INTA (Instituto Nacional de Técnicas Aeroespaciales) hace que se confundan muchos fenómenos y experiencias científicas con OVNIs, pero hay otras vivencias difícil de explicar.

El Humanoide de Huelva

Nuestro comunicante responde a las iniciales de F.C. y nos narraba ampliamente lo que le sucedió: “era una noche de verano allá por el año 1998, en la playa del espigón de Huelva.  Ese día tuvimos una reunión de amigos de mis padres y algunos familiares que acamparon y pasaron la noche allí; las tiendas se situaba a unos 200 metros de la orilla donde se permitía en esa época acampar. Una vez cenamos mi primo, mi prima, un hijo de uno de los amigos de mis padres y yo, todos de edad similar, unos 12 a 14 años, nos acercamos a la orilla con toallas para estar hablando de cosas típicas de la edad, y ver el cielo estrellado de verano. Llevábamos ya un buen rato allí cuando empezamos a escuchar el ruido de varios motores y de luces en movimiento muy lejanas a nuestra izquierda que se iban acercando hacia nosotros muy deprisa, todos pensamos que eran motos de la Guardia Civil patrullando por la orilla, era lo que nos decía la lógica. Cuando las supuestas motos debían de alcanzarnos el ruido, de repente, desaparece a la vez que dejamos de ver las luces…, silencio y oscuridad absoluta ante nuestro asombro, ya que el ruido y las luces provenían de varios vehículos y todo se había desvanecido a la vez, muy extraño”.

Nuestro asombrado testigo prosigue su relato pues a todo ello, que era relativamente extraño, le sigue algo que les sobrecoge: “Lo siguiente que ocurre es que mi primo grita:’¡eso que es!’. A nuestra izquierda, a unos 15 o 20 metros, vemos a un ser de unos 2,5 metros mirándonos fijamente, era alargado y oscuro de ropaje, del rostro sólo distinguí sus ojos rojos” y añade impresionado “eso os puedo asegurar no era humano”.

Los chicos corrieron: “Salimos corriendo asustados, despavoridos hacia las tiendas de campaña, explicamos a nuestros padres lo ocurrido y no nos creyeron: ‘cosas de críos’ nos decían, alguna broma pesada…, pero eso lo vimos cuatro personas. Durante todo este tiempo lo he hablado mil veces con mi primo y ni bajo su perspectiva de psicólogo que es ahora, ni por el paso de tantos años pasados -y que ya tenemos ambos-, no le encontramos ninguna explicación lógica. Mi prima no ha vuelto hablar del tema con nadie, ni quiere recordarlo, quedó traumatizada y el otro chico por aquel entonces no lo volvimos a ver”.

El hecho, desde el punto de vista del testigo, es demoledor, con pocas explicaciones aunque siempre se puede argumentar que pudo haber sido un bañista o un bromista, pero a la luz de la experiencia sabemos que es complicado.

¿Qué pasó aquella noche en la playa de el espigón de Huelva? Lo desconocemos pero si sabemos que hay casos similares  y que no tienen explicación, es el nuevo ‘Caso Conil’.