La verdadera historia del caso Enfield, expediente Warren

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Llega a las pantallas de los cines la película “Expediente Warren: el caso Enfield” y será, sin dudas, una de las más taquilleras del verano, pero… ¿Qué pasó en el “caso Enfield”?

Tendríamos que viajar a un barrio en las afueras de Londres, al norte, en 1977, cuando una noche una ama de casa, llamada Peggy Harper, acostó a sus hijos. Aquella noche no iba a ser como otras, iban a comenzar a suceder fenómenos que se escapaban de la lógica. La mujer estaba divorciada, tenía 40 años y era de clase humilde. Al poco de haber acostado a sus hijos comienza a sentir los gritos de sus hijas Janet y Pete. Ambas niñas decían que la cama se movía violentamente.

La mujer creyó que todo era producto de una pesadilla, así las trató de calmar a ambas y las dejó acostadas. Pero los hechos no hicieron más que comenzar pues la noche siguiente ambas niñas comenzaron a gritar en su dormitorio afirmando que se escuchaban ruidos y una silla se había movido sola. La mujer volvió a mirar pero todo estaba en orden. Al salir del cuarto y apagar la luz ella misma es testigo de cómo suenan unos ruidos, vuelve a encender la luz y todo está en orden. Sale del dormitorio, apaga la luz y los ruidos comienzan de nuevo, nuevamente enciende la luz y contempla, atónita como un baúl se mueve golpeando la pared, las niñas gritan aterrizadas en la cama. Peggy coloca el baúl en su sitio pero el pesado objeto se mueve delante de ella y se coloca en la posición en la que estaba. La mujer mira aterrada el movimiento antinatural del baúl sin dar crédito a lo que ve. Decide sacar a Janet y Pete del dormitorio y busca la ayuda de los vecinos, registran la casa y el jardín pero no encuentran nada mientras en la casa se escuchan ruidos extraños, golpes.

Avisan a la policía que se persona en el domicilio y levantan una declaración en la que ellos mismos informan de haber escuchado sonidos de origen desconocido. A partir de ese momento en la casa se producen todo tipo de fenómenos, desde puertas que se cierran, golpes o juguetes que son lanzados por unas manos invisibles.

Los sucesos llegaron a oídos de la prensa de la época, del diario Daily Mirror, que envío a un equipo de reporteros a investigar. El fotógrafo Graham Morris vivió una situación que le impresionó: intentaba tomar una fotografía cuando una taco de Lego le golpeó en la frente. El reportero George Fallows, ante la gravedad de los hechos avisó a Maurice Grosse, miembro de la Sociedad para la Investigación Psíquica de Londres (SPR).

En la casa comenzó una investigación y el 15 de septiembre Grosse inicia su “cuaderno de bitácora” del inmueble. El día 8, por la noche, comienzan a sonar ruidos y golpes en la habitación de Janet, al abrir la puerta la niña dormía y junto a ella una silla levitaba a medio metro de altura. Morris pudo captar ese momento, igualmente fueron testigos de cómo las puertas del armario se abrían y cerraban solas o cómo un juguete flotaba en el aire ante ellos. El “Caso Enfield” se convirtió en todo un tema de portada en los medios de comunicación.

En la casa seguían escuchándose ruidos, había interferencias eláctricas, surgían aportes como charcos de agua que no procedían de ningún sitio y los objetos eran lanzados por los aires, al igual que marcas de combustión en las cortinas o como ésta se retorció para enrollarse en el cuello de Janet con ánimo de estrangularla. Incluso Janet parecía ser poseída por algo que alteraba de forma notable su voz, una voz gutural masculina, áspera, que profería amenazas e insultos. Janet, con 11 años, parecía ser el foco de los fenómenos.

Una noche Janet se encontraba agitada y el médico, ante el estado de nervios le administró un Valium en una dosis elevada. Al calmarse pudieron ver los presentes como de ella salía una especie de luz. Bajaron a la planta baja y escucharon un fuerte ruido en la planta superior, entonces fue cuando vieron a la niña fuera de la cama mientras estaba sobre la cómoda dormida en una posición inverosímil.

La niña fue llevada al Maudsley Hospital del sur de Londres donde se le realizaron todo tipo de análisis con resultados normales mientras, en la casa, los fenómenos cesaron. Pero todo quedó en dudas y fraudes cuando se descubrió un engaño: el profesor Hasted, jefe del departamento de física de la universidad de Birkbeck junto a investigadores del SPR llegaron a la conclusión que la presunta actividad paranormal era fruto del engaño de Janet. Así, para demostrarlo, colocaron una cámara de vídeo oculta en el dormitorio de Janet y grabó cómo esta doblaba cucharas o una una barra de hierro con las manos, saltando sobre la cama y haciendo ruidos. Aunque hay otros fenómenos que se vivieron en la casa que no pueden ser explicados y que, tal vez, la influencia de Janet hizo que se materializara este fenómeno de aparente poltergeist.