Caso ‘Pino Montano’: cuando la ouija resuelve un misterio

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- El juego de la ouija suele ser muy respetado por aquellos que han participado en alguna sesión alguna vez. Para unos no deja de ser un juego psicológico y, para otros una puerta abierta para contactar con “otros mundos”, sea como fuere es un “juego” que no deja a nadie indiferente.

Curiosamente la Ciencia -que tiene mucho que decir al respecto- cree que la explicación es debida a un movimiento ideomotriz involuntario, algo que incluso tendría aplicaciones dentro del campo de la Medicinas de cara a la memoria en enfermos que padecen enfermedades degenerativas.

Pero también pueden producirse hechos que rayan lo extraordinario y que nos dan una información que va más allá de lo “explicable”. Es el caso que les quiero contar.

Ramón vivía solo con su padre en una casa del barrio sevillano de Pino Montano, su madre falleció hace unos años y era hijo único. Su progenitor, de avanzada edad -89 años-, cayó enfermo y falleció dejando muchos asuntos por resolver. De naturaleza desconfiada quiso toda su vida llegar todo muy en secreto. Pero al morir su hijo se encontró sin casi documentación, ni de la casa, escrituras, cartillas, papeles personales y algo de dinero.

Ramón es aficionado a todo lo que son los temas de misterio y ha practicado ouija en más de una ocasión, por ello pensó que, tal vez, podría contactar con su padre en ese “otro lado” que es la muerte. Tras no pocos intentos contactó -siempre a decir de su protagonista- con “algo” que decía ser su padre. Le preguntó por aquellos documentos y la respuesta, letra a letra, poco a poco, fue: “en el interior del hueco de una persiana, habitación”.

Extrañado, destornillador en mano, se dirigió a varias habitaciones y tras retirar la tapadera de las mismas no encontró nada, sólo faltaba la de la habitación pequeña, una que tenía casi de trastero: “Quité los seis tornillos, poco esperanzado, pensé que la ouija era un rollo, pero al retirar la tapa vi, en un lateral, una bolsa, había algo duro dentro, la saqué y vi que era una caja de caudales con las llaves atadas con una gomilla al asa. Las metí y allí estaba todo. Puede que la ouija sea una tontería pero a mí me dijo donde esta aquella documentación que buscaba y que me hubiera ocasionado muchos problemas no encontrarla”.

Tal vez sea casualidad o que escuchara a su padre, en alguna ocasión, hablar de ello pero lo cierto es que a él le dio la respuesta jurando el testigo que no sabía dónde estaba aquella caja y que jamás su padre, por cómo era, le había dicho dónde estaba… Cosas de la ouija.