Cuando Brasil supo de Cádiz, sus trabajadores y el arte

Trabajadores gaditanos en Brasil.
Trabajadores gaditanos en Brasil.

 

CÁDIZDIRECTO/David de la Cruz.- Francisco Pérez, Paco, envía a través de Internet un par de fotografías que se han tomado horas antes en el trabajo, rodeados los currantes de cemento y escombros. En España ha caído la madrugada. Para Paco, en cambio, a más de 7.000 kilómetros de distancia, acaba de anochecer. Se encuentra en Manaos, Brasil, construyendo uno de los estadios que albergará el Mundial de fútbol del próximo verano. Él y quince gaditanos más. También, tres sevillanos.

La estampa evoca a la mítica fotografía neoyorquina de los años 30. Los obreros en el cielo de la ciudad, sentados sobre una viga mientras almuerzan en lo que más tarde se convertirá en el Rockefeller Center, majestuoso rascacielos. Sólo que Paco y sus compañeros tienen más arte. También un rostro más sonriente. Han colocado una rueda, una tapadera que hace de volante y simulan que circulan en un coche con la intención de regresar un ratito a Cádiz. “Siempre Cádiz como destino, en el horizonte”.

“Los brasileños están encantados con nosotros. Estamos dejando el pabellón muy alto”, escribe Paco orgulloso. Llevan dos meses allí, un tiempo que se hace eterno. No se acostumbran a la comida, tampoco a estar lejos de sus familias, “de mi hija”, ni a contemplar a las personas de una ciudad brasileña que duermen en la calle y viven en la pobreza. “No entiendo que quieran hacer aquí un estadio para cuatro partidos con tanta necesidad alrededor”.

Queda un mes al otro lado del Atlántico. Un mes para volver a casa. “Quizás en enero nos vuelven a llamar para construir los estadios de las Olimpiadas, están muy contentos con nuestro trabajo”. Un empleo donde no faltan las risas. Tampoco el cante. Han enseñado, con gracia, a los brasileños cómo se cantan las coplas de Carnaval. “Ahora, toca villancicos, es la fecha. Se ríen mucho con nosotros. La verdad que aquí, en general, son muy buena gente”.

Las conversaciones con la familia las realiza Paco a través de una pantalla. Con una señal de internet que continuamente se corta. “Es duro”, afirma. Pero “peor estar en el paro”. Paco lo sabe. Fue uno de los trabajadores que encabezó las manifestaciones del sector del metal. Reivindicando un empleo, que ahora ejerce en Brasil. A más de 7.000 kilómetros.

No todo se reduce al punto de humor que añaden a la obra. También promocionan su ciudad. “Y Mágico González, quedaron prendados con los vídeos del Mago”, apunta Paco desafiante, orgulloso de una figura que considera superior a Pelé, Ronaldo o Ronaldinho.

De momento, aguardan que pasen el tiempo. Trabajan duro y tachan fechas del calendario. Un mes para regresar a Cádiz y abrazar a sus familias. Siempre con Brasil en el horizonte y la posibilidad laboral que ofrece.