Cuando Canalejas se convirtió en un improvisado hospital

Cuando Canalejas se convirtió en un improvisado hospital

CADIZ DIRECTO / Manuel Devesa.- Las huelgas forman parte de nuestra vida. Si no fuera por ellas, muchos de los derechos que hoy disfrutamos no se hubiesen podido conseguir. Ocurrió quizás en un momento en que la sociedad no estaba tan dividida entre sí y lo que se conseguía era para un fin común.

Lo que les cuento hoy ocurrió en febrero de 1919, año donde las huelgas en la ciudad son el pan nuestro de cada día. Son tiempos en que el gaditano está dispuesto a luchar por sus derechos antes de entrar en ese largo letargo en el que se encuentra en la actualidad. Astilleros pide una subida salarial, los conductores de carros también y para colmo los propios ciudadanos deciden hacer uso de su derecho a manifestarse por los abusivos precios del consumo y la falta de peso del pan.

Es tal la indignación de los gaditanos que los escaparates de las panaderías comienzan a ser la diana de su monumental enfado. Tras el revuelo armado, parece que algo se consigue y algunos panaderos son detenidos.

Por si fuéramos pocos, las cigarreras y los obreros del Depósito franco también se unen a la ola de manifestaciones que sacude la ciudad. Finalmente, el 10 de febrero se declara día de huelga general.

Ya pueden imaginar que aunque Cádiz está prácticamente paralizada, no faltan aquellos que deciden no hacerla y acudir a sus puestos de trabajo. Lo que provoca la protesta de los manifestantes que obligan al cierre de muchos negocios. Se dice incluso que las fábricas de harinas son custodiadas por militares.

Sin embargo no es el primer día de la huelga si no el siguiente cuando Cádiz vivirá su día más intenso. En Santa María llueven las macetas desde los balcones con el objetivo de dañar a la Guardia Civil.

Los manifestantes también se enfrentan a ellos no dudando ni unos ni otros en hacer uso de los disparos. Es en la calle San Francisco donde tiene lugar un grave incidente que acaba con la muerte de una persona y varios heridos.

Cuando son conscientes de la gravedad de la situación, la muchedumbre corre a protegerse tirándose al agua. Es tal la cantidad de heridos que la Cruz Roja decide montar un improvisado hospital de campaña en Canalejas.

Viendo como la situación se va de las manos completamente, el Ayuntamiento estudia dar una solución lo más rápida posible. Tras tres días de tensión en las calles, los obreros deciden parar y volver a sus trabajos devolviendo la tranquilidad perdida a la ciudad, mientras que sus representantes marchan a Madrid para gestionar la subida salarial que tanto reivindican.