Descartada la teoría de la conspiración y el SARS-CoV-2, coronavirus Covid-19

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Una de las hipótesis más comentadas en la redes sociales, teniendo como objeto el origen del coronavirus Covid-19, es su posible naturaleza artificial, creado por el hombre.

El SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19, no es el producto de un ensayo de laboratorio que se habría escapado de las manos de algún laboratorio chino sino que es de origen natural.

Ello viene avalado por un estudio publicado en la prestigiosa revista ‘Nature Medicine’ en una investigación de científicos del Scripps Research Institute. “Comparando los datos de secuencia del genoma disponibles para las cepas de coronavirus conocidas, podemos determinar con firmeza que se originó a través de procesos naturales”, afirmaba Kristian Andersen.

Los coronavirus son un conjunto o familia de virus que pueden causar enfermedades de gravedad variable. Una ejemplo de ello es la epidemia del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) de 2003 en China o, en 2012, en Arabia Saudí con el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS).

Cuando el 31 de diciembre de 2019 las autoridades chinas alertaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de un brote de una nueva cepa de coronavirus se denominó SARS-CoV-2, coronavirus Covid-19, y comenzaron las especulaciones debido a su alta tasa de contagio.

Hoy día el SARS Cov-2 (Covid-19) ha matado a más de 8.000 personas e infectado a 200.000 (de momento), muchos se abonaron a decir que era de laboratorio, que su origen estaba en un centro de “Cuarto Nivel” de experimentación biológica y especializados en coronavirus que, curiosamente, está ubicado en la región de Wuhan a 280 metros de la plaza de abastos donde se detectó… ¿Casualidad? A esa casualidad se agarraron aquellos que afirmaron que tenía un origen artificial.

Otra hipótesis era que el virus tenía una patente de creación en un laboratorio biológico en Norteamérica, en Canadá o Estados Unidos.

Pero lo cierto es que la secuencia genómica hace que sea muy contagioso y su patrón genético sea el resultado natural de una evolución dentro del coronavirus. Hay dos características importantes de la proteína espiga: el dominio de unión al receptor (RBD), esto es un tipo de gancho que se agarra a las células huésped; y lo segundo es el punto de división, lo que facilita el acceso molecular que permite al virus abrirse y entrar en las células huésped.

Según la información facilitada “la porción de RBD de las proteínas de espiga del SARS-CoV-2 ha evolucionado para atacar eficazmente una característica molecular en el exterior de las células llamada ACE2, un receptor implicado en la regulación de la presión sanguínea. La proteína de la espiga del SARS-CoV-2 era tan eficaz para unir las células humanas que los científicos concluyeron que era el resultado de la selección natural y no el producto de la ingeniería genética”.

Con ello se debe descartar estas referidas “hipótesis de la conspiración” y contemplar al SARS-CoV-2 como una estructura molecular natural avanzada como, en un futuro, habrá otras muchas más o menos peligrosas que la actual.

La guerra comercial de Estados Unidos y China, así como la situación mundial, también facilitaba que se abonara el terreno para dar verosimilitud a este tipo de hiótesis.

La columna vertebral del SARS-CoV-2 es diferente de los coronavirus conocidos y se parece más a los que se encuentran en murciélagos y pangolines. En relación a ello Andersen indica que “estas dos características del virus, las mutaciones en la porción de RBD de la proteína de punta y su columna vertebral distintiva, descartan la manipulación en el laboratorio como un origen potencial del SARS-CoV-2”.

Así el origen se podrían encontrar en una evolución del coronavirus hasta su estado patógeno actual vía selección natural en un huésped no humano y luego saltó a los humanos. Se señala a los murciélagos como el reservorio más probable para el SARSCoV-2, pero es sólo especulativo pues no hay casos documentados de transmisión directa entre murciélagos y humanos, podría haber un huésped intermedio.

Otra posibilidad es que tenga una versión no patógena del virus y pasó de un animal huésped a un humanos y luego evolucionó a su estado patógeno actual dentro de la población humana. Aquí se contempla la hipótesis del coronavirus de los pangolines cuya estructura de RBD es muy similar a la del SARS-CoV-2.

El SARS-CoV-2 tendrá mutaciones en un futuro y causará nuevos brotes, será tarea de los científicos encontrar una vacuna para evitar una situación mundial como la que se vive en la actualidad.