Detectan la explosión, diez veces mayor que la bomba de Hiroshima, provocada por un asteroide

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Del espacio llegan a nuestro planeta, a diario, entre 1000 y 10.000 toneladas de todo tipo de material. Llega de forma fragmentada, por ello no supone un problema, además la mayor parte del territorio del planeta no está habitada por lo que la posibilidad de una tragedia es ínfima.

Puede suceder, como ocurrió en 2013 en Cheliabinsk (Rusia), que un objeto de mayor proporción explote liberando 30 veces más energía que la bomba atómica de Hiroshima. Es, sin dudas, el mayor “desastre” que ha provocado uno de estos “vagabundos” del espacio en nuestro planeta y los daños se cifraron en 1500 heridos y muchos cristales rotos debido a la onda expansiva.

En el mes de diciembre se registró una explosión de similares proporciones provocado por un objeto de unos diez metros de diámetro según estima e informa para la revista Newscientist, Peter Brown, de la Universidad de Ontario Occidental (EE.UU.), tuvo lugar en la remota ubicación del mar de Bering, en las proximidades de la península de Kamchatka. El resultado de dicha explosión fue que se liberó diez veces más energía que la que liberó la bomba de Hiroshima en la IIª. Guerra Mundial.

Se ha conocido de la misma debido a un sistema de monitorización global de infrasonidos, no son detectables para el oído humano, y era usado durante la Guerra Fría. Esto pone de manifiesto lo complejo que es detectar un “objeto” de estas proporciones, así la NASA trabaja en un catálogo que identifica los asteroides y objetos que son superiores a 140 metros de diámetro.

Se trata de solventar esta situación con proyectos como el NeoCam, que sería un telescopio con la capacidad de detectar asteroides de más de 140 metros. Se ha logrado detectar ya asteroides de tres metros de diámetro con una anticipación de 8 horas antes del impacto, esto fue debido al observatorio Catalina Sky Survey, en Arizona (EE.UU.) el 7 de octubre de 2008. Luego el Centro para el estudio de NEO (objetos cercanos a la Tierra, de sus siglas en inglés) del Jet Propulsion Laboratory de la NASA estableció donde caería y se localizaron los fragmentos cerca de Botsuana.