El ‘angelito monigote’, duro competidor del ‘ecce homo’ de Borja

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Casos como el del San Jorge o el “ecce homo” de Borja nos recuerdan los atentados que se pueden hacer contra el rico patrimonio cultural y artístico español si la tarea recae en manos no expertas y se hacen sin estudiar la pieza dejándolo casi todo al dudoso criterio artístico de quién va actuar sobre ella.

Puede que se haga sin maldad pero no se trata tanto de buena o mala voluntad sino de obras de un valor importante que se pueden perder para siempre en manos de aquellos que no entienden y que no por tener “mejores o peores” manos para las manualidades -valga el juego de palabras- lo hacen apto para cometer una rehabilitación de una obra, como demuestran los dos casos mencionados.

Pero hay un nuevo ejemplo conocido que vuelve a sacar los colores de aquellos que se dedican a rehabilitar obras, se trata de un ángel ubicado en el retablo del altar mayor de la parroquia de San Sebastián, en Reinosa (Cantabria), datándose en el siglo XVIII. Originalmente era su cabeza la de un querubín que forma un conjunto junto a otras siete.

Se especula que durante la Guerra Civil pudo sufrir algún daño cuando la bóveda sufrió daños y cayó sobre la pieza decapitando al mismo y sobre el hueco se pintó un esperpento para…¿Disimular la pérdida? Menuda forma más llamativa.

Julián Solana, perteneciente a la empresa Taller Itinerante de Restauración, que actuó sobre el retablo en 2011 al amparo de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, indicaba al diario EL PAÍS: “Quizás durante la Guerra Civil, cuando la bóveda sufrió varios daños. Probablemente la pieza se cayó y entonces se pintó sobre la superficie que había quedado descubierta, aunque se trata de una hipótesis”, así la restauración no es reciente sino que tiene ya décadas dese que produjo la misma tal y como refrenda el párroco de la iglesia, Eduardo Guardiola.

En el informe original del perito de la restauración de la parroquia se informaba de actuar sobre el dorado perdido del retablo pero no de la cara pinta del ángel pues “cuando hacemos restauraciones nos encontramos con tantas imágenes repintadas, con purpurina, con barniz, como se hacía entonces…”. Además se encuentra en un sitio “en altura” de difícil acceso.

La autoridades religiosas, locales o de la Diócesis, comentan que “pare verlo hay que hacerlo con un teleobjetivo y se haría así para que no desdijera del conjunto”, igualmente los segundo argumentan: “Es muy pequeño, apenas unos centímetros, y casi no se ve. Si hubiese sido visible, se habría corregido, sin duda”. Una vecina de Reinosa que se casó en ese templo confirma que en su familia desconocían la historia del ángel pintado como trampa visual para disimular la ausencia del rostro angelical.

El conjunto de la iglesia de San Sebastián data de mediados del siglo XVIII edificada sobre un templo del siglo XVI. Está declarada como Bien de Interés Cultural desde 1983 y es una buena muestra del barroco en la comarca de Campoo. Ahora también será conocido por el angelito monigote que nos contempla desde las alturas, desgraciadamente.