El enigma de los zahoríes

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- En muchas ocasiones hemos podido hemos podido ver, en televisión, como hay personas que tratan de descubrir pozos con agua o la localización de una persona desaparecida gracias a unas varillas, a unas barritas metálicas o de madrea que, con forma de “V”, se mueven de forma descontrolada en función de la proximidad de lo que deseamos encontrar.

Pese a lo simple que es los resultados, afirman, son del todo punto sorprendentes, si bien es cierto que no está exento de polémica y que son muchas las voces que se alzan defendiendo que los mismos no dejan de ser fruto del azar. Bien es cierto que la casualidad o la suerte juegan un papel importante pero no en otros casos donde el índice estadístico de aciertos va más allá de esa casualidad.

Lo cierto es que hay personas que han amasado auténticas fortunas encontrando metales preciosos o petróleo utilizando las varillas, incluso cuerpos de personas fallecidas. Su popularidad y honorarios dicen que van en proporción con los resultados que obtienen. Sea como fuere la eficacia de las varillas o radiestesia nunca ha sido probada en un laboratorio científico por lo que se suele desdeñar como elemento útil en este tipo de búsquedas.

Lo primero que se debe hace, para comenzar con la labor zahorí –aquellos que usan las varillas de les llama zahoríes o radiestesistas– es tener el elemento principal: las varillas. Para ello debemos localizar un árbol donde haya una rama que tenga forma de “Y”, una rama bifurcada. Una vez se ha obtenido debemos tomar cada extremo de la “Y” con cada mano, las palmas deben estar hacia arriba o hacia abajo, depende de la efectividad, no con todas las personas funciona igual la misma posición. Se recomienda que la rama a usar pertenezca a un sauce o avellano, normalmente son ramas porosas y ligeras que se recomiendan en este tipo de “artilugios adivinatorios”. Existía la falsa creencia que estos árboles, y por consiguiente sus ramas, podrían absorber la energía o los vapores del agua o metales que se manifestaba añadiendo peso al extremo que hacía que este comenzara a cabecear indicado inexcusablemente el lugar del yacimiento.

Igualmente es útil tener dos piezas en forma de “L”, normalmente suelen ser metálicas, se debe tomar una en cada mano por la parte más corta y que ambas queden paralelas al suelo. Según los radiestesistas más expertos las más útiles y efectivas son aquellas que están construidas en latón, aunque depende mucho de la persona que lo use y su sensibilidad.

Otro método utilizado es el del péndulo, está formado por una cuerda, que puede ser de eslabones metálicos, en la que cuelga una piedra o cristal (un cuarzo). La persona que lo usa suele caminar por el lugar sujeto a estudio siendo el péndulo el que elige el sitio según lo que deseemos buscar. Hay quien usa el péndulo como elemento de comunicación con un pretendido “más allá”, se produce al girar el péndulo, en un sentido será “SI” y en otro “NO”, pero siempre se tendrá muy en cuenta corrientes de aire y posible movimiento involuntario del radiestesista.

Para llevar a cabo una buena acción radiestesista debemos inicialmente tratar de relajarnos, relajar los músculos, destensarlos con la idea que todo fluya mejor a través de nuestro cuerpo. Para ello podemos sentarnos tranquilos y tratar de relajarnos, respirar o hacer técnicas de meditación.

Para calibrar bien las varillas se deben colorar cinco cartas sobre una mesa, separadas medio metro, se deben tomar las varillas y pedir que nos indiquen donde está una determinada carta, la cual desconocemos su ubicación. Se debe pasear en torno a las cartas -boca abajo- y parar en cada una de ellas, si las varillas tienen algún tipo de movimiento indicará el lugar, indicará que ahí está la carta, también se pueden cruzar las varillas o apuntar hacia abajo.

Calibrar el péndulo se hace de una forma similar: se debe permanecer inmóvil y comprobar que el péndulo está totalmente quieto. Entonces se procederá a preguntar algo cuya respuesta sepamos. El péndulo se moverá hacia un lado u otro, al saber la respuesta el movimiento que haga será el que indique el lado del “SI”, luego se hará lo mismo con una pregunta que sepamos que su respuesta es negativa y se verificará que giran en sentido contrario al caso anterior verificando el “NO”.

Si se pretende encontrar a una persona pérdida se debe coger la fotografía de la persona y observar lo que hace el péndulo. En numerosas ocasiones se usa un mapa para que sea el péndulo el que indique donde se encuentra, hecho muy utilizado para encontrar yacimientos de metales, agua o petróleo que también funciona en el caso de personas perdidas.

Igualmente se puede utilizar como si fuera una ouija, para ello se pondrá en un papel un “SI” o un “NO” y se formularán preguntas que le péndulo irá “contestando” en función de donde apunte. Se debe alejar el “SI” del “NO” o se corre el riesgo de juntar respuestas y no será válido.

También se usa para determinar el sexo de un bebé, aunque en esta ocasión, como en todo lo que implique dos respuestas solo (como afirmativa y negativa) habrá siempre -por lógica matemática- un 50% de aciertos.

El propio Ejército de los Estados Unidos empleó estas técnicas para localizar agua y pozos en aquellos lugares que por su aridez parecía imposible que pudieran tenerlos. Los resultados fueron exitosos, ello no quiere decir que sean óptimos para otro tipo de búsqueda, si con el agua parece haber funcionado no se puede afirmar categóricamente que sea igual para localizar a personas. En el uso militar tampoco se ha demostrado su efectividad en acciones de localización de tropas enemigas, pero eso es ya otra historia que se aleja de lo que es el conocimiento de las artes de los zahoríes en materia tan especial como esta.

Son formas adivinatorias que han originado todo tipo de debates, para unos satanizados y para otros adorados, métodos que sorprenden.