El fantasma de la ‘Casa de las Sirenas’

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Cuando hablamos de fenómenos paranormales son muchas las ocasiones en las que referenciamos experiencias narradas por sus testigos, a pocos les quedan dudas de la fenomenología, cuando menos extraña, que se manifiesta en el interior de una vivienda, un solar, un edificio público o edificio de distrito…, como es el caso que nos ocupa.

En el edificio oficial que les propongo visitar sus estancias resuman Historia y actividad paranormal, ya lo investigué en el lejano año de 2.009 y es muy conocido por mi parsona; en el mismo hemos podido, aparte de recoger numerosos testimonios, comprobar como hay zonas determinadas donde se producen descensos bruscos de temperaturas justo cuando nuestros detectores de campos magnéticos parecen verse alterados por algo que, por unos instantes, los agitan. Hemos comprobado con las baterías de nuestras cámaras sufren un desgaste excesivo para el tiempo de estudio y/o visita en el interior del edificio. Quizás las explicaciones a todo ello habría que encontrarlas en el pasado del lugar, un lugar de marcado carácter histórico en Sevilla donde no son infrecuentes las sorpresas para historiadores y arqueólogos, un lugar en cuyas inmediatas cercanías encontramos otro lugar encantado que pudiera estar relacionado con los fenómenos paranormales que aquí acontecen: hablamos de “La Casa de las Sirenas” en plena Alameda de Hércules y edificio vinculado a estamentos oficiales del Ayuntamiento de Sevilla como Centro Cívico.

Un edificio importante en la arquitectura sevillana, construido en el siglo XIX (1861) al estilo francés rodeado de unos hermosos jardines que junto con “La Casa Rosa” (1881) o la casa del sastre de los Montpensier son los dos únicos edificios afrancesados de la capital hispalense. La casa pues la construyó Lázaro Fernández de Angulo, el Marques de Esquivel, una de las principales fortunas de la Sevilla de la época. El nombre lo recibe precisamente de dos figuras sirenidas que guardan y velan la entrada… Es en este edificio donde en no pocas ocasiones y en épocas pretéritas no tan lejanas se ha podido ver a un ser etéreo, vestido de época que apresuradamente atravesaba el edificio hacía el antiguo lugar donde se ubicaban las caballerizas.

Cuenta la leyenda que la mansión fue construida por orden de la princesa Ratazzi, María Letizia Wyse Bonaparte, descendiente de Napoleón, al Barón Haussmann prefecto del Departamento del Sena . Allí habría esperado la muerte viendo pasarla vida  tras las vidrieras, berlinas y landós, sombreros, miriñaques y encajes, aquellas paredes fueron los mudos testigos de sus lloros y lamentos.

Otros, sin embargo,  hablan de la aparición espectral de un niño que gusta de aparecerse en las dependencias de este bello edificio, un niño que llora y que traslúcido se deja ver a todo aquel que se acerca al lugar o tiene el infortunio de toparse cara a cara con este infante de otra época y otro mundo.

Curiosamente fue durante un reportaje sobre casas encantadas para “Diario de Sevilla”, junto al gaditano Pedro Ingelmo, cuando tuvimos el placer de conocer a Paloma, la simpática directora del centro en aquellas fechas (2009), que tras romper esa barrera de frío con el que se recibe la realización de investigaciones o reportajes sobre estos temas fronterizos con la Ciencia, tuvo la amabilidad de atendernos: “Es complicado hablar de este tipo de sucesos sobre todo cuando desde planos superiores consideran y aconsejan que no es un tema con el que guste relacionar la imagen que se pretende dar, pero si es cierto que se oyen muchas historias sobre este sitio, sobre todo cuando estaba en obras. Aquí vinieron unos personajes de una radio de un pueblo, decían que era de un programa pero me trataron de liar y la mentira quedó de manifiesto, luego leí en una página web lo que habían escrito sobre este caso y me eché a reír, es increíble la poca seriedad, el poco rigor y algunos de los que se llaman investigadores… Pero si es cierto que aquí se han contado todo tipo de historias, desde una aparición de un niño espectral en la zona de las escaleras hasta un fantasma vestido a la antigua usanza que lo han visto por la parte baja… Es difícil precisar, yo he investigado en el pasado de este edificio y tan solo llegó un poco más allá de 1900, luego todo es bastante difuso, pero tampoco se tienen registradas muertes en el interior del edificio, o al menos no hay constancia de ello, de forma que tampoco se puede explicar satisfactoriamente bajo ese punto de vista. Sea como fuere José Manuel, se que eres una persona seria, lo demuestra tu capacidad de diálogo, y se que si cuentas esta historia también contarás mi parte, la parte que desde luego hay que también dar cabida y que es que en este tiempo que llevo aquí de directora, que es bastante, pues no me ha ocurrido nada ni he tenido la oportunidad, la dicha o la desdicha de ver nada anormal o de otro mundo… No he tenido la fortuna pero casi prefiero no verlo, no obstante siempre me ha llamado la atención este tipo de sucesos pero aquí, a mi no me ha sucedido nada…” Y con ello nos dio nuestra querida directora un auténtico recital de conocimientos e historia sobre el lugar y aquella moda victoriana que casi de puntillas pasó por Sevilla, nos ilustró con diferentes paneles fotográficos de la restauración del edificio y nos contó las muchas historias paranormales que en las cercanías se cuenta del edificio pero, en este caso, a ella no le sucedió nada.

Otros en cambio si han manifestado sus experiencias en su interior, encuentros con lo inexplicable, grabación de psicofonías, visión de seres de otros tiempos y otra vida, experiencias lúcidas en el interior de este edificio cuando apenas era una sombra de su actual aspecto… Una historia que cabalga entre la leyenda y la realidad, una historia que se debate entre el pasado glorioso y efímero de un lugar rescatado de las ruinas para el disfrute de todo aquel que tiene hoy el gusto de visitarlo y ser parte de su activo cultural.

“La Casa de las Sirenas”deparó más sorpresas al equipo desplazado al lugar y en el que se encontraba el investigador y compañero José David Flores donde pudieron grabar unas inquietantes psicofonías que delataban que, cuando menos, en su interior hay algo que merece la pena investigar y que dota al edificio del inconfundible aura de edificio encantado.