El libro que descubre los secretos inconfesables del Vaticano

El Vaticano contra Dios
El Vaticano contra Dios

 

CÁDIZDIRECTO.-En ocasiones surgen obras y lecturas turbadoras cuya realidad despiertan la inquietud de todo aquel que osa leerla. Si esa lectura tiene que ver con los círculos de poder o el sistema de ideas y creencias se convierte en una tentación, algo así como lo que nos ocultan los poderes en la sombra viviendo en una realidad simulada.

Eso es lo que ocurre con un libro escrito desde dentro del Vaticano, por personas vinculadas al Vaticano y cuya identidad se mantiene en la más absoluta confidencialidad; sus autores se hacen llamar: “Los Milenarios”.

“Los Milenarios” sería un grupo austero dentro el pequeño Estado religioso de Roma, católicos, con un espíritu alto de sacrificio y ayuda, sin lujos, casi estaríamos definiendo la idiosincrasia de nuestro Papa actual Francisco. Este grupo aplicaría la máxima de Jesucristo: “Ama al prójimo como a ti mismo”.

Y el contenido del libro es realmente alarmante pues cuenta, presuntamente, lo que ocurre en el interior del Vaticano: intereses, corrupción, tratos con la mafia, inversiones sucias, pederastia, homosexualidad, tráfico de influencias para ascender en la jerarquía vaticana, oscuras muertes, tratos bancarios poco transparentes, una larga lista de “pecados” que van más allá de lo celestial.

Claro que un libro escrito por “Los Milenarios”, de corte milenarista en cuanto al Vaticano, que trata de remover los cimientos de la estructura y la política interna del Estado tiene sus puntos débiles: el primero –que se argumenta- es que los autores se escondan tras el nombre de un hipotético grupo, claro que de desvelar sus nombres su vida correría peligro.

Igualmente se argumenta que la obra podría haber sido escrita por un periodista especializado en asuntos vaticanos y conspiraciones.

Sea como fuere es muy difícil seguir la pista de la posible autoría de esta obra pero hay una cosa que es cierta: si lo que narran las páginas del libro es cierto la realidad superaría, con creces, a la ficción.

El libro, en castellano, lleva por título “El Vaticano contra Dios” (Milenarios) o “Via Col Vento in Vaticano” (Lo que el viento se llevó en el Vaticano), siendo “Los Milenarios” un grupo de prelados del Vaticano a los que varias décadas de ministerio cerca de la cúpula de la jerarquía habría nutrido de experiencias y datos reflejados en el mismo.

En esta obra se dice:

“Hemos reflexionado profundamente antes de escribir estas dolorosas notas amasadas con las plegarias y los consejos de personas místicamente privilegiadas que, independientemente, exhortan a poner por escrito las ansias y los latidos del corazón de la Iglesia [católica], devastada por fuera por el ateísmo posbélico mas desacralizador, y ennegrecida y trastornada por dentro por los errores teológicos susurrados desde las pontifícias cátedras universitarias a los docentes y a los alumnos, a pesar o más bien gracias a la tergiversación del Vaticano II”.

“El hecho de ir contracorriente, mérito del hombre de carácter fuerte, se considera en los ambientes de la Curia una falta grave, la insubordinación, y, por consiguiente, es un escándalo que hay que tapar. Los indiscretos tarde o temprano lo pagan personalmente, sin excluir el infamante precio de los comentarios sobre su conducta, que se considera cuestionable y ofuscada”.

“La diplomacia del Estado Vaticano, símbolo de una sociedad especial en la que la apariencia es más importante que la esencia, se contagia a la de los demás Estados en cuanto estos establecen relaciones diplomáticas”.

“El veinte por ciento de la Curia consigue iniciar la difícil ascensión por la escalera de caracol y se considera la parte elegida, sacerdocio real, hombres capaces de cualquier conquista. Sin embargo, estos afortunados escaladores que suben hacia el liderazgo de la Iglesia, tienen necesariamente que jugar con las cartas cubiertas hasta la última mano para poder eliminar al adversario. El aspirante, a medida que se acerca a la ansiada meta, perfecciona su método competitivo, mezclando la astucia, la humildad interesada, la hipocresía y la caridad fingida. Un mundo hecho de rivalidades cuya escala jerárquica se va desarrollando suavemente, con auténticas batallas a base de golpes y codazos. Los predestinados a alcanzar los primeros niveles superiores, los «trepas», los favorecidos por el adecuado empujoncito del protector carismático, los pretendientes a los puestos más altos, son obviamente muy pocos. Éstos a su vez se apropian de los méritos ajenos y se los atribuyen a sí mismos con el mayor descaro. A ellos no les cuadra lo que el Espíritu Santo dejó escrito:.«No busquemos la vanagloria, provocándonos y envidiándonos unos a otros» ”.

“La historia de la Curia ofrece abundante material ilustrado de eclesiásticos que han tratado y tratan de aplicar el Evangelio de tal manera que les garantice la perpetuidad de los privilegios adquiridos”.

“La discrepancia se rechaza cual si fuera una locura. El que tiene el valor de discrepar sabe que lo hace arriesgando su propia situación hasta el extremo de que puede pagarlo con la pérdida de su carrera”.

“Todo el mundo sabe que al frente de la Iglesia se encuentra el Papa. Pero él no la gobierna personalmente; tiene que fiarse de la honradez ajena (siempre sobreentendida, pero no fácilmente demostrable); la que gobierna en la práctica es su Secretaría de Estado, a la cual están sometidos el resto de la Curia romana y el propio Pontífice”.

“Es necesario que Cristo vuelva a azotar con el látigo a los mercaderes del templo, transformado en cueva de ladrones”.

Una pregunta flota en el aire tras su lectura:¿será verdad todo lo que cuenta?