El misterio de don Juan Tenorio

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- En el mes de noviembre si hay un personaje popular ese es, sin dudas, Don Juan Tenorio. Se trata de un personaje irreal, ficticio, salido de la siempre hábil pluma de don José Zorrilla teniendo como fuente de inspiración a diferentes personajes de la Sevilla de su época.

La obra, inmortal de Zorrilla, trata de la historia de don Juan Tenorio, que es un ejemplo de drama en varios actos teniendo como escenario a la ciudad de Sevilla. En el primero de ellos el marco es una célebre hostería, la llamada “Hostería del Laurel” dentro de las llamadas “Casas de la Gula”.

Otro escenario inmortal es el del pasaje literario del convento de las Calatravas teniendo como ubicación un convento real que se encontraba en la esquina de la sevillana calle Fresa. La casa comprada por don Juan tras su destierro se ubicaría en la actualidad en la calle Génova, hoy avenida de la Constitución, donde encontramos el edificio del antiguo Banco Central. Fue allí, en la puerta de aquel edificio donde encontraría la muerte don Juan Tenorio a espada del capitán Centellas.

La parte más espectral, más de “noche de difuntos” la pone el segundo acto cuando su acción se desarrolla cinco años después de la acción del primer acto, don Juan vuelve a Sevilla, en busca del antiguo palacio de la familia de los Tenorio, en su lugar halla un triste cementerio en el que yacen los restos mortales de don Luis y el Comendador, además de otras víctimas muertas bajo el poder de su acero. Entre la belleza de sus estatuas don Juan encuentra un sepulcro que lo petrifica: el de doña Inés (que había muerto de pena al entender que pese al amor que ambos se profesaban jamás podrían estar juntos).

El capitán Centellas y Avellaneda llegan hasta allí y don Juan los invita a su casa a cenar, acompañándolos está el espíritu de don Gonzalo. Durante la cena se siente un aldabonazo y aparece el espectro del Comendador con la misión de llevar a don Juan al infierno. Pero doña Inés, más allá de la muerte, intercede y logra que vayan al Cielo entre cánticos de ángeles.

El cementerio que aparece en la obra parece que realmente existió y que pertenecía a una familia sevillana que se apellidaba Tenorio (¿casualidad?), el cementerio quedaba extramuros, más allá de los límites de la ciudad.

El cementerio de la obra de Zorrilla se encontraba dónde hoy está el Instituto Murillo, y hay un dato sorprendente: cuando se llevan a cabo las obras de construcción de los pabellones de la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla de 1929 se encontraron lápidas y tumbas allí. Al ir reuniéndolas para su traslado un empleado notó, sobresaltado, nombre que figuraba en una de ellas: Don Juan Tenorio, el personaje mítico y ficticio de José Zorrilla…Tal vez no era tan ficticio como creemos.