El triclosán, presente en champú o dentífricos, podría ser perjudicial para la salud

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- El antibacterias más popular, el triclosán, cuya presencia es detectable en los champús, dentífricos, desodorantes, lavavajillas o telas y zapatos, podría resultar perjudicial para la salud al ser tóxico para el sistema nervioso y neuronal.

Así lo han indicado un grupo de científicos chilenos del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI), perteneciente a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, tras una intensa investigación que se ha visto publicada en un artículo en la prestigiosa revista Frontiers in Molecular Neeuroscience.

El equipo científico dirigido por Genaro Barrientos, doctor en Biología Celular y Neurociencias, detalla los daños por toxicidad a nivel hepático, intestinal y del músculo esquelético y cardíaco ocasionado por el antibacteriano triclosán. En Estados Unidos también hay estudios en los que se ha detectado concentraciones de este químico en tejidos de animales y humanos.

Pero, además, el triclosán tendría incidencia en la formación y procesamiento de memoria, de esta forma se hizo un diseño experimental para estudiar conducta y efectos neurológicos en neurona de cultivo y ratones de laboratorio: “Lo más importante que encontramos es que el triclosán afecta la formación y procesamiento de memoria”, explicaba Barrientos, igualmente investigador del Centro de Estudios en Ejercicio, Metabolismo y Cáncer, CEMC, que añadía “¿El resultado? Los animales expuestos al tóxico fallaron y dieron vueltas sin sentido; no se necesitan altas concentraciones del tóxico para producir el daño” y recomendaba “compre jabón vulgar y silvestre, eso es suficiente”.

En el ser humano se han detectado cerca de dos micromolares de triclosán (micromolar: concentración de una millonésima de peso molecular por litro), indicándose por los científicos que hay concentraciones mil veces menores y que tienen efectos igualmente tóxicos pese a su menor porcentaje.

Especialmente afecta a niños y personas mayores, que son más sensibles y podrían alterar el desarrollo y enfermedades neurodegenerativas.