El vudú haitiano

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- La palabra vudú es muy temida en circuitos de rituales y creencias, la tradición caribeña ha hecho que el vudú se convierta caso en un aliado de lo oculto, de lo desconocido, de lo mágico, de lo ancestral en un crisol de culturas que ha ido aportando, cada vez más, elementos nuevos hasta convertirse en una especie de religión sincrética caribeña.

Aunque sus raíces habría que buscarlas en una región de África Occidental, donde etnias como la Ewe, Kabye, Mina y Fon de Togo y Benín siguen practicándolo. Igualmente se originó de esas ramas originales la rama del Caribe que hasta las plantaciones llevaron los esclavos que se mezcló con la religión cristiana y creó el culto sincrético con un importante componente mágico y esotérico.

El vudú tiene una cosmología interesante en el que se mezclan religiones, creencias, supersticiones, mitología yoruba, cristianismo, ritos locales. Ese sería el caldo de cultivo del vudú haitiano. De estos cultos y ritos surgirían otros como la Santería Cubana, el Candomblé, la Macumba, la Umabanda, la Quimbanda y otros que se han dado en diferentes puntos de mundo donde hubo un tráfico de esclavos.

EL vudú haitiano tiene todas las trazas de un culto sincrético en el cual tiene una dualidad teista-animista procedente del Golfo de Guinea. Pero no sólo es patrimonio de Haiti, también lo podemos encontrar en otros lugares como las zonas de esclavos de Estados Unidos, de Nueva Orleans, sobre arribaría a Sin embargo el vudú donde tiene una amplia repercusión es en Haití, es donde se intensificó como escudo del gobierno que utilizó el vudú para reforzar creencias y el poder de Duvalier.

El vudú más radical es esa parte del mismo al que se le atribuyen ritos mágicos que pueden terminar con la zombificación de un ser humano, aquel que es temido por el influjo mágico que se le atribuye, por las ceremonias de un mago, un bokor, capaz de sumir a una persona en un estado tal del que no pueda salir, una estado de muerte aparentes en el que se acabe convirtiendo en un esclavo de esa magia, de esas creencias.

Pero no se deben confundir lo que son creencias de lo que es una realidad y la realidad nos dice que la zombificación es real en tanto en cuanto se recurre a elementos de la naturaleza que puede sumir a una persona en un estado de muerte aparente reduciendo sus constantes vitales a niveles tan bajos que ni la medicina actual podría sacarlo del mismo.

El uso y empleo de potentes drogas naturales, muy desconocidas para la Ciencia y que hace que, de alguna forma, se pueda hacer que este hito para el organismo se lleve a la práctica.

El vudú haitiano es más que todo esto. Quizás es la parte más folclórica de todo este aspecto del vudú que, sin embargo, pese a que es más espectacular, no es el más destacado siendo sumamente conocer la profundidad y el alcance de esta religión caribeña, sincrética, que hace que tenga raíces insospechadas.

Más sobre el muñeco de vudú

Los muñecos de vudú son elementos temidos, elementos espirituales que su sola presencia intimidan pues pueden utilizarse para transmitir el mal a una persona, un mal que sería tan poderoso que sólo el plantearlo hace que se les tenga temor, máxime si se habita en microsociedades que tienen al vudú como una herramienta de poder oscuro.

En el ritual de vudú se llaman a concurrir fuerzas que se desconocen, invocaciones a entes poderosos que tienen como misión influenciar sobre una persona, incluso al que se le ofrecen sacrificios y ponen velas de diferentes colores. En dichos rituales se instala una suerte de altar. Los loas hacen de intermediarios entre los seres humanos y los espíritus, entre el bien y el mal, entre todos los aspectos de la vida, los cuales se encuentran en cantidades tremendas.

Especial significación tienen los mellizos pues representan a las fuerzas pares opuestas que son representadas por el bien y el mal, la felicidad y la tristeza, lo negativo y lo positivo. Así mismo los muertos, los difuntos, son las almas con de aquellos que perdieron la vida y que aún no la habrían reclamado y que resulta peligroso ignorar a aquellos próximos a nosotros que fallecieron y a los que se puede ayudar.

Lo alfileres son elementos primordiales para hacer el mal si se usan con tal fin, así los colores de los mismos serán definitorios para hacer que el mal anide en la persona a la que encarna ese muñeco, así el color rojo es el que servirá para ejercer un determinado poder sobre la persona. La persona que ejerce el ritual, dependiendo de su poder de concentración será determinante para que sea más o menos poderoso.

Para hacer que el espíritu actúe a favor el muñeco debe representar al espíritu que se quiere invocar, para ello se pondrá un altar en honor del mismo y se debe concentrar en la persona a la que se quiere dañar para que ese mismo espíritu actúe sobre ella. Es recomendable -según los loas- el hacer un sacrificio para que tenga una mayor eficacia.

Al muñeco se le pueden hacer diferentes juegos y “torturas”, no sólo alfileres, también sogas, alambres, agujas. Previamente el muñeco debe estar limpio de energías antiguas, el muñeco debe estar “limpio” y ¡cuidado! para hacer vudú negativo pues todo lo que va viene.

El muñeco debe representar a una persona y puede pedírsele que se cambie de actitud o influenciarla. Además el vudú es el camino para conectarse al mundo de los espíritus y el universo.

Usar inadecuadamente los muñecos puede ser negativo para la persona y sufrir un efecto “rebote”, la “Ley del Karma”, además que suelen absorber la energía de la persona.

Se debe tener siempre mucho cuidado con este tipo de prácticas a la vez que hacer notar que no todos los llamados loas saben llevar a cabo de forma eficaz un ritual de magia y vudú negativo contra alguien, igualmente se debe tener cuidado con el mal que se desea, siempre es mejor influenciar sobre determinadas decisiones que llevar el mal a la vida de una persona.