¿Es posible hablar con las personas fallecidas?

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Entre las muchas formas que hay de contacto con el mundo de los espíritus, con el “otro lado”, están los más frecuentes como podrían ser la intervención de un médium o, más técnico, recurriendo a las psicofonías, sin que esta última forma sea un sistema de comunicación con el más allá pues aún desconocemos que son, exactamente, las psicofonías.

En ese aspecto, en el que se mezclan las experiencias de “laboratorio” con las experiencias personales, más subjetivas, habría que destacar la labor canalizadora de los médium que rodeados de un número de personas se encarga de conducir la presunta comunicación espiritual con el “ente” con el que se establece el contacto. Este tipo de experimentación no es posible realizarla por personas sin experiencia pues no todas las personas tienen ese don, esa característica, y en muchas ocasiones entran en juego demasiados valores que llenan de subjetividad el contacto. Igualmente es importante destacar que el contacto de un médium con un ente es indemostrable, de lo contrario la Ciencia ya habría apostado por estas experiencias, cosa que la actualidad niega sistemáticamente. Así pues la persona debe tener un alto grado de experiencia y ser reconocida por sus facultades mediúmnicas; la comunicación en solitario no es recomendable.

Otro factor que es muy utilizado, en ocasiones, es el de utilizar un objeto para tratar de establecer el contacto con el “otro lado”, con el “otro mundo”. Métodos para acceder a esa comunicación serían los pozos del café, sobre todo en el devenir del futuro; también se utilizan otros sistemas de inducir un estado de trance en el que la persona dice estar en comunicación con esos seres del “otro mundo”. El uso de velas, huesos o piedras son comunes en sesiones de espiritismo. Quizás uno de los más utilizados es el de la cristalovidencia, esto lo suelen realizar médiums y videntes con muchos años de experiencia. Se suele emplear una bola de cristal, de vidrio transparente que proporciona al médium el estado adecuado, el medio para entrar en trance, idóneo que hace que esa canalización sea más efectiva. Dependiendo de la práctica con este tipo de objetos que tenga la persona será más o menos rápido el acceso al “otro lado” y la realidad del mensaje se pondrá de manifiesto en esos pequeños detalles de la vida diaria de la persona que sólo puede saber alguien muy cercano e, incluso, sólo el fallecido. Ese será un indicio de la realidad de las palabras de la persona que canaliza.

La concentración frente a un espejo o la superficie esférica de la bola de cristal hace que sea factible dentro del mecanismo que tienen estas personas para lograr esta comunicación, no obstante en los últimos años se ha asociado más a la lectura del futuro de la persona que de la comunicación con los espíritus. Un sistema es el conocido como “Begoña”, “Verónica” o “Bloody Mary”: la persona se coloca frente al espejo, normalmente en el cuarto de baño, entonces se colocan unas velas y se dice en tres ocasiones su nombre, con ello se invita al espíritu a que aparezca frente al espejo. Se suele hacer a medianoche. La práctica, debido al cine, se ha asociado a sustos de muerte y a experiencias negativas, pero no tiene por qué ser así. Cuando la experiencia es positiva se suele decir que tiene un profundo sentido místico.Otro medio de comunicación con el más allá es la lectura del humo, en las formas que crea cuando se hace una hoguera o lumbre en el hogar también se definen las líneas de comunicación con espíritus -a decir de los entendidos y practicantes en todo este tipo de materias-.

Un método poco recomendado es aquel el que se pide a los presuntos espíritus que empujen un coche, normalmente estacionado en un determinado lugar. Es una especie de prueba de su presencia real. Lo normal es que no ocurra nada pero en ocasiones, según describen en ciudades de América Latina como Buenos Aires, Bogotá o Lima, el vehículo queda marcado con las huellas del espíritu, para ello, previamente, han impregnado de talco la parte del parachoques del vehículo. Es una forma extraña, más propia de una leyenda urbana que de la realidad, pero sea como fuere son muchas las personas que practican este tipo de “espiritismo” o “contacto”.

Son formas de contacto, desde lo más usual a lo más extraordinario o rocambolesco, sea como fuere el contacto con el mundo de los espíritus no debe ser nunca tomado a la ligera o a modo de broma pues se han descrito experiencias muy negativas en la que las personas han llegado incluso a perder la vida debido a un psicología frágil demasiada crédula con un mensaje tan difícil de demostrar como sostenible. Sistemas de contacto con ese “otro mundo” donde lo intangible, ¿quién sabe?, se puede hacer tangible.