Cae, en España, la ‘secta del mal’, con prácticas y abusos con menores

La Policía Nacional ha desarticulado una secta que operaba en una finca en Vistabella del Maestrazgo, en Castellón, Una secta destructiva y peligrosa que cometía todo tipo de aberraciones sexuales contra sus miembros, incluyendo niños y niñas.

La investigación de la Policía Nacional se extiende desde hace un año hasta la fecha cuando se recibió una denuncia en la que se informaba de una secta en la zona que cometía delitos y abusos con menores incluyendo prácticas sexuales.

Las investigaciones comenzaron desplegando un dispositivo en torno a la Masía «La Chaparra» donde hay un grupo de viviendas en las que residían los miembros de la secta junto con los menores que sufrían las agresiones sexuales.

El líder de la secta

Con motivo de todo ello se ha identificado al propietario de la finca que sería el presunto líder de la secta y que atendería al nombre de Antonio G. L., de 64 años, que tiene en su haber el escribir dos libros de autoayuda en torno a experiencias espirituales y sensoriales. Líder carismático de la secta e ideólogo de todo lo que se realizaba en ella.

Tras la detención fueron trasladados a los calabozos de la Comisaría de la Policía Nacional de Castellón en la que prestaron declaración y pasaron a disposición judicial, en total nueve personas.

Se ha liberado a doce víctimas de abusos aunque la investigación apunta a que podrían ser más pues la secta opera desde hace años.

Perversiones

A los miembros de la misma se les privó de bienes y dinero. En el registro se han encontrado grabaciones, fotografías, juguetes sexuales empleados en esas prácticas y abusos además de dinero y joyas y documentación de diverso tipo así como resguardos de movimientos bancarios.

Los miembros de la secta apenas tenían contacto con el exterior o con los habitantes de la zona, cultivaban sus alimentos y fabricaban objetos artesanales. Una vecina de la zona decía: “La verdad es que parece gente poco sociable, pero nunca pensamos que podría ser una secta porque conocemos a algunos y están integrados en el pueblo”.

La finca dispone de cámara de vigilancia y un sistema electrónico de apertura, siempre estaba custodiada por personas en el perímetro que alertaban y avisaban a los curiosos que era una «propiedad privada».

El alcalde de la localidad, Jordi Alcon, decía: «Estamos en shock, puesto que no nos imaginábamos nunca esta situación, la gente que vivía allí formaba parte como de una comunidad y eran alternativos, pero nunca han ocasionado ningún problema y tampoco había grandes movimientos de coches ni ninguna situación que nos hiciera sospechar».

La «secta del mal» -como la llaman algunos vecinos de la zona- ha quedado desarticulada y se espera que caiga todo el peso de la ley contra sus integrantes e ideólogos.