El lado oscuro del Bitcoin y su minería: como afecta a su bolsillo y al precio de la luz

Seguramente, en estos últimos meses, ha escuchado hablar de criptomonedas y del Bitcoin, de su valor y que está llamada, teóricamente, a ser «moneda» en transacciones de todo el mundo. Parece que todos son factores positivos pero nadie habla de lo malo que tienen las criptomonedas y que influye, decisivamente, como un factor más, en la crisis energética por la que atraviesa el mundo.

Minería de criptomonedas

Se trata del problema que crea la llamada «minería» de las criptomonedas pues su consumo energético es elevadísimo y ha llevado a países como China a restringir lo que es la minería del Bitcoin -las acciones informáticas que requieren de consumo de energía de bloques de edificios, barrios completos, con ordenadores funcionando día y noche generando esa minería- y que los mineros se hayan ido a otros países con menos preocupaciones energéticas como, por ejemplo, Kazajistán.

Este país es hoy día el centro de la minería de la cripodivisa y ha hecho que es el mes de agosto de 2021 el sector creciera al 18,1% de esta actividad. Pero esto es un gigante que agota recursos y Kazajistán tiene serios problemas en el suministro eléctrico reduciendo la cantidad energética de esta actividad en un 95%, ha pasado de consumir 2000 gigavatios/hora a 100 gigavatios/hora, lo cual tiene una repercusión más que notable en su valor.

El problema es muy notorio, hasta grosero, pues no se trata de un ordenador encendido día y noche sino de miles de ellos funcionando a la vez en la creación de esa minería que, en muchos casos, es poco clara y tiene otros fines muy oscuros. Hemos de tener en cuenta que los recursos energéticos de un país tienen unas limitaciones y ello provoca un desequilibrio y un encarecimiento abrupto. El precio de la electricidad sube a medida que haya mayor demanda, ¿les suena?

Demanda energética

Cuanta más demanda energética precisen los mineros de activos digitales menor será la parte que le corresponda a empresas y hogares o negocios y más alto será el precio o, en su defecto, al no poder nutrir de electricidad a todos los usuarios se comienzan a provocar apagones. ¿Recuerdan aquellos barrios que debido al cultivo de cannabis demandan mucha energía y provocan apagones en sus vecinos? Pues algo similar pero a gran escala.

Otros países han declarado ilegal la minería de criptomonedas y tras las restricciones de China llegó Irán que puso fin a esta actividad debido a los apagones que ocasionaba, hoy día es ilegal en ese país. Igualmente en Canadá, en Quebec, que se convirtió en punto de minería y que se debió limitar la energía a la industria de las criptomonedas por la alta demanda que no podían cubrir. En la actualidad una sola «mina» absorbe más del doble de la asignación energética otorgada. Increíble, ¿verdad?

En Abjasia se declaró como actividad ilegal tras los apagones de 2018 y que era centro de minería por lo económico del coste de la electricidad. En la actualidad se sigue haciendo de forma clandestina.

Cuando se cierra un país considerado de «minería» se vuelve a abrir en otro, así se va rotando sucesivamente creando la sobrecarga energética. Así Alex de Vries, economista, indicaba que un minero de bitcoin puede gastar 19.000 dólares en electricidad para la creación de un bitcoin que como su valor es mucho más alto resulta beneficioso y muy rentable. Así la factura de la luz es alta pero los beneficios los son aún más, eso sí: la consideración y solidaridad con la Naturaleza y con el planeta en cuestión de crisis energética y contaminación de los mineros es nula.

Problemas del Bitcoin

¿Cuando se acabará esta situación? De Vries indica: «Esto terminará solo cuando el coste de producción del bitcoin se acerque al precio del mismo». Hasta ese momento se seguirá realizando esta actividad desconsiderada; sólo cuando el consumo eléctrico (factura) se acerque al valor de la criptomoneda de dejará de hacer y a ese punto aún le queda aunque ya es un problema que está siendo analizado por la Unión Europea, China, Rusia y otros países que buscan una solución al mismo. ¿Tienen los días contados las criptomonedas si se «corta» la minería debido a todo ello? La respuesta es SÍ, pero no es tan sencillo de aplicar.

Rusia comienza a tener problemas energéticos con la minería de bitcoin debido a que allí se produce el 11% de esta actividad. El presidente ruso, Vladimir Putin, dicho que es uso de criptomonedas conlleva serios riesgos, creando «la posibilidad de blanqueo de dinero», ya que este activo digital es «emitido por un número ilimitado de entidades anónimas» y no es seguro. Su empleo en pago de transacciones ilegales tales como el narcotráfico, la trata de blancas o similares es lo habitual en la actualidad más allá de otros usos más legales.

De Vries recuerda que el consumo energético asociado a la criptomoneda es ya más de la mitad de lo que consume Reino Unido en otras actividades y sigue subiendo, eso da explicación a que los mineros «abandonan los lugares donde hay una extracción intensiva, como Kazajistán, suelen llevarse consigo la demanda energética equivalente al consumo de todo un país» siendo fácil rastrear el consumo energético como se desplaza.

Vivimos en un mundo en crisis donde la energía no es suficiente para cubrir todas las necesidades, donde la creación de esa energía provoca contaminación y calentamiento global -como se ha puesto de manifiesto en la COP26 de Glasgow (Escocia)-, subida de la factura de la luz y otros problemas derivados muy serios que, entre otros responsables, está la minería de criptomonedas. ¿Quién lo iba a decir? Se podrá creer o no pero todo lo expuesto es una realidad.