Los secretos del CNI, del Centro Nacional de Inteligencia

Vivimos en un mundo en el que el espionaje está a la orden del día, no sólo ya en redes sociales sino a todos los niveles, desde el mundo empresarial, entre las propias empresas o empresarios, para los famosos -que también venden su vida- o de personajes que tienen una cierta relevancia en diferentes ámbitos.

El ex director del CNI, del Centro Nacional de Inteligencia -el antiguo CESID, los espías españoles- desveló como funciona este organismo, el propio Alberto Saiz decía en «Salvados» que: «Veo que hay muchas cosas en las que se podría levantar el velo. En este país todavía tenemos muchos complejos de cara a todo aquello que concierne al CNI, es decir, lo de los secretos oficiales está bien, pero lo de contar algo más, tener más visibilidad ante la ciudadanía de las cosas que hace el CNI estaría muy bien».

Corina Larsen, la «amiga» del rey emérito

Poniendo algunos ejemplos de personas espiadas por su «fuerza» dentro del ámbito español destacaba la figura de Corinna Larsen, la amiga del rey emérito Juan Carlos I, al que le monarca le pidió a Saiz su ayuda: «Concretamente, me pidió que la escuchara porque tenía algo que contarme. Y ya está. Se presentó con un abogado experto en temas de falsificación de patentes y me contó su proyecto. Ella lo que pretendía era organizar una conferencia internacional en España con motivo de la lucha contra la falsificación de todo. Quería organizar esto en el ámbito del Palacio Real y que fuese presidido por su majestad el rey. Nada más y nada menos» desvela el ex director del CNI.

En torno a ello tenía claro que «era su negocio» y ante la negativa del director -en la época- del CNI reaccionó de forma violenta «verbalmente, y en público, había gente ahí. Como si hubiera sido yo el malo de la película», de aquella discusión unilateral fue testigo el propio rey emérito.
Saiz le dijo al monarca que «Corinna era peligrosa» y, en relación a ello, afirma que «sus amigos de verdad deberían haber hecho algo más».

Sobre la relación entre Corinna y el rey emérito Juan Carlos I decía: «Saltaba a la vista» que eran amantes y que ella «quería hacer negocios con la imagen del rey» matizando que «el CNI ni protegió ni investigó» a Corinna, de la que se dijo que podía ser una espía pero que es totalmente falso.

Los más vigilados o espiados: ETA

Sobre las personas que eran más controladas o espiadas Saiz decía: «Las personas que han estado siempre en contacto con ETA dentro de este mundo de la política, de Batasuna y del mundo radical. Eran personas de objeto y control exhaustivo del CNI».

Se trataba de cinco o seis personas, sin destacar ninguno pero que todos podemos tener en la cabeza y que ahora, pasados a políticos «honrados» tratan de hacer «otra guerra». «En sus tiempos formaba parte de una organización que luego se ilegalizó y, si estaba en estos lugares digamos de relación con la organización, seguramente también entraría en la foto» apuntando al ex etarra Arnaldo Otegui, uno de los pistoleros de ETA en su día, ex portavoz de Batasuna y actual coordinador general de EH-Bildu.

De Otegui dijo que quería un acuerdo con el Gobierno y el cese de la violencia asesina de ETA: «Querían reintegrarse a la vida política y tenían un problema clarísimo, que era la propia organización porque le marcaba el terreno, el territorio, los tiempos, el qué y el cómo».

En materia de protección la familia real y el Jefe del Estado son máxima prioridad para el CNI, después el presidente del Gobierno y el ministro del Interior, Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska respectivamente.

El 11-M

Sobre un tema tan delicado como el 11-M y el CNI dijo: «Desde noviembre de 2003 el CNI tiene reuniones regulares con la Comisaría de Información de la Policía Nacional y en noviembre le marca la línea de investigación más potente era el argelino Allekema Lamari, quien manifestó desde el principio sus ánimos de venganza contra España».

Además añadió: «Estas llamadas de atención sobre la peligrosidad se reprodujeron hasta días antes del atentado» y aseguró que «la Policía no consideró nunca que esta información era valiosa y priorizó su propia información».

«No había un sistema de coordinación y todo quedaba en manos de las decisiones personales de los responsables» del departamento.

Sobre si se pudo evitar esos atentados explicó: «Se pudo hacer algo más si se hubiera hecho algo más en los meses previos, del control e incluso detención de Lamari si se hubiera conseguido aquello posiblemente el atentado no se hubiera producido con casi toda certeza porque él era un elemento principal dentro del grupo».

«El CNI era un servicio organizado y seguro de sí mismo, pero vivía momentos difíciles. Debido a todas las actuaciones que habían llevado a cabo, que fueron muchas y acertadas, no fueron suficientes para el atentado. Al CNI le pidieron desde el gobierno de Aznar que dictaminase quién podría haber sido el autor del atentado», el CNI no estaba «en el escenario, no eran agentes forenses, difícilmente podrían haber sabido quién era el autor material con la información que tenían».

Saiz finalizó diciendo: «Veo varias anomalías, por qué se le solicitan unas notas y un dictamen cuando no tiene información básica. Creo que el gobierno pensó en una manera de gestionar los días después y pensó que un diagnóstico hecho por el CNI podría ser útil para sus intereses políticos a tres días de las elecciones. Otegi dijo ‘no puede ser, no lo han hecho estos’. El propio entorno de ETA no creía que fuese el autor del atentado. El tamaño, la forma, la magnitud… Se salía de sus estándares. No me atrevería a asegurarlo, pero yo pensé que dirigieron la dirección del informe para que la conclusión fuera la que quería el gobierno».