¿Estuvo la Atlántida en Cádiz?

CÁDIZDIRECTO.- La Atlántida es el mito por excelencia de tierras evocadoras de riquezas y misterios. Un continente isla desaparecido de la noche al día por la ira de los dioses y que fuera Platón el que popularizara a través de sus Diálogos.

Mucho se ha debatido sobre la existencia real o no de la Atlántida y cuál sería su ubicación más certera. Los acercamientos han sido diversos, desde aquellos que la ubican en el océano Atlántico -en un punto indeterminado- hasta la tesis de Rainer Kühne postulando por las marismas de Hinojos en Huelva o la más reciente en Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz, a raíz del hallazgo de unas enigmáticas construcciones en zona de bosque. Baste recordar la información -publicada por CÁDIZDIRECTO– en la que Manuel Cuevas, investigador sanluqueño, informó a la Junta de Andalucía del hallazgo, merced a unas pruebas fotográficas tomadas por satélite, de una ciudad enterrada en el pinar de La Algaida, en el Cerro del Trigo, en Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del Guadalquivir, el mismo punto es donde el arqueólogo alemán Adolf Schulten situó la perdida ciudad de Tartessos, distante seis kilómetros de La Algaida, la otra orilla del río Guadalquivir. El pinar de La Algaida que tiene ocho kilómetros cuadrados y habría conservado esas construcciones al quedar enterrados los vestigios de la misma.

En una aproximación al mito de la Atlántida se la vuelve a ubicar en la desembocadura del Guadalquivir, quizás fusionándolo con la cultura tartésica asentada en la zona. La Atlántida estaría en el Golfo Tartésico, de cuya existencia hoy ya no queda vestigio alguno al desaparecer en el 3000 a.C. debido a la subida y bajada del nivel del mar que erosionaron la zona modificando el entorno y su orografía.

Así se tendría constancia de los comerciantes atlantes en zonas como Grecia o Egipto e, incluso, habiendo mantenido relaciones comerciales con los fenicios. Lazos con los tartesios o la cultura surgida en el oeste de Portugal, en El Algar.

Parece que la Atlántida podría ser ubicada finalmente en el frágil terreno donde el mito se convierte en realidad.