El Corpus en el que se instaló una fuente de vino en San Juan de Dios

CÁDIZ DIRECTO / @ManoloDevesa.– Hubo un tiempo en que junto con el de Granada y Toledo, el Corpus gaditano recibía un número inimaginable de visitas ya que estaba considerado como uno de los punteros del país. Edificios iluminados, fútbol y un sinfín de actividades donde sobresalían sobre todo las tradicionales corridas de toros.

Si hay algo que viendo las fantásticas imágenes de anteriores Corpus llaman poderosamente la atención, son sus impresionantes exornos, en su mayoría obra de Antonio Accame, muy presente en la ciudad y del que un día hablaremos. Eran otros tiempos en los que las autoridades desfilaban bajo mazas.

Eso sí, tras la proclamación de la República, se plantea todo un clásico: ¿debe el Ayuntamiento subvencionarlo ante su carácter laico?

Pese a que una minoría socialista adhiriéndose a que la Constitución prohíbe patrocinar fiestas religiosas solicita al Ayuntamiento la no celebración de los festejos, el apoyo del alcalde republicano, Manuel de la Pinta, es determinante para que se apruebe una subvención de 15.000 pesetas destinadas principalmente a gastos de fluido eléctrico y corrida de toros. Lo hacen por colaborar con unos festejos organizados por una iniciativa popular. La Unión Patronal Gaditana decide hacerse cargo del resto de su organización.

Sin embargo hay algo que nos resulta cuanto menos curioso. Sucede durante los años 1941 y 1942. El Corpus intenta recuperar su prestigio tras la guerra y entre otras atracciones instala delante del Ayuntamiento ¡una fuente de vino! ¡Imaginen las colas para poder degustar vino de Chiclana! ¿Se lo imaginan hoy día? En años anteriores se ha repartido agua. Vaya cambio…

Pero poco a poco y pese al empeño inicial de mantener su esplendor, el Corpus gaditano va perdiendo fuerza. Van desapareciendo parte de sus principales características. Adiós a los grandes adornos, a la tribuna que se instala a la altura de la estatua de Moret, a la cabalgata de moros y cristianos, a los partidos especiales de fútbol, a los toros e incluso a la alfombra de sales de colores que tras la reforma de la plaza de San Juan de Dios durante el gobierno de Teófila Martínez se pierde en 2012.

Corren nuevos tiempos en los que se nota una evidente disminución de público. No ya por la falta de actividades que hagan más atractiva la fiesta si no por el cambio tanto climático como de mentalidad del propio gaditano ¿quién no se resiste a cambiar unas horas de fe por el placer de estar en la playa y quién estaba dispuesto a hacerlo hace muchos años?