Extraño encuentro con un ‘humanoide de la carretera en Cádiz

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- El misterio puede encontrarse en cualquier parte y sorprender a todo aquel que se convierte en testigo del mismo, en improvisada “víctima del misterio”.

Cádiz es una de las provincias de España con mayor actividad en el terreno de lo inexplicable, desde el inherente fenómeno OVNI hasta otros, de grado más complejo, como el de las apariciones marianas o las casas encantadas. En esta ocasión nos encontramos con algo diferente, con lo que el testigo calificó como un “humanoide en la carretera”.

Nos encontramos en la noche del pasado martes al miércoles cuando una persona, A.L.G., circulaba con su vehículo en las proximidades de Cádiz, a pocos kilómetros de entrar en la ciudad. En un momento determinado sucedió algo que, para él, es incomprensible: “Serían las tres y cuarto de la mañana cuando estaba ya poco de llegar, a la izquierda dejaba la playa, deseando llegar estaba. Me llamó la atención que apenas había, en ese momento, un coche, pero vaya que tampoco era algo raro. La radio se quedó en blanco, pero tampoco me paré a cambiarla, estaba llegando y pensé que mejor callada. Fue entonces cuando vi a un lado de la carretera una luz brillante, fue como un fogonazo” relataba.

La sorpresa llega cuando “de repente, con los faros del coche, iluminé a algo que estaba en medio de la carretera, era como un ser de un metro o metro y veinte de estatura, no le vi los rasgos, era oscuro o la oscuridad de la noche hacía que así lo pareciera pese a los faros del coche y tenía los ojos brillantes. Pegué un frenazo por no atropellarlo y echó a correr hacia la izquierda con cierta dificultad para caminar, caminaba sobre las dos piernas”, decía asombrado.

“Fíjate que llegué a casa hecho un manojo de nervios y lamentándome el no haber podido hacer ninguna foto ni nada pero es que ni pensé en eso”. Y es que muchas veces el asombro es mayor que la capacidad de reacción para vivir una experiencia como la que tuvo nuestro testigo con lo que él llamó el “humanoide de la carretera” y del que no se tiene una explicación razonable a menos que se inicie una concienzuda investigación.

 

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