Fenómenos extraños en el cementerio

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Son los cementerios lugares donde, habitualmente, los fenómenos paranormales no suelen manifestarse -hay excepciones según investigadores y testigos, obviamente-, quizás por ser el último lugar de descanso pero donde no hay una vinculación, en vida, emocional o sentimental.

Pero hay excepciones y una de ellas la encontramos en el Cementerio General de Mérida (México), allí ha sido un trabajador del camposanto, Luis Rosado, el que ha narrado sus experiencias en el interior del mismo, unos casos paranormales y otros producto del azar o del miedo.

Luis Rosado era hijo del antiguo guardés y él mismo lleva más de 40 años trabajando en el mismo, se lamenta que ya no se acuda a los cementerios en los días señalados, los días importantes.: “Yo recuerdo que las personas venían a pasar un rato el Día de las Madres con su fallecida y ahora nada. Además, los más jóvenes ya ni les importan venerar a sus familiares. Ellos ahora prefieren fiesta y la borrachera”.

Pero él atesora experiencias muy impactantes, una de ellas se produjo hace siete años cuando se encontraba en tareas de mantenimiento de una tumba, escuchó un ruido y luego a una mujer llorando, cuando salió de la tumba donde estaba trabajando se encontró al fantasma de una mujer acostada arriba del nicho. Luis, asustado, conmovido, le preguntó: “¿Qué le pasa buena mujer?” y ella no contestó, asustado se alejó pues tras ello ha sido vista ne muchas ocasiones por personas que han pasado por esa tumba y la califican de un fantasma, siempre la ven llorando en una tumba que está abandonada.

Luis, vehementemente, afirma que “los muertitos no están contentos tampoco con esa actitud” y es que en cierta ocasión le sucedió algo que le hizo saber que hay que honrar a los seres fallecidos en los días festivos. Aquel día estaba trabajando en el cementerio y observó a un joven moreno, alto y delgado ante una tumba. Luis se acercó y le preguntó pero el joven no respondía, no articuló palabra y lo dejó sólo. Cuando se alejaba sintió como alguien lo agarraba del hombro y al girarse vio al joven que le dijo que le gustaría ver ese nicho de color verde y que sus padres “le pagarían el próximo domingo”. Luis pintó de verde el nicho y al domingo llegaron dos personas, ya ancianos, el hombre se acercó a la pareja y les preguntó si conocían al muchacho diciéndoles lo que le había dicho. Los ancianos de miraron sorprendidos: el chico era su hijo que había muerto en un accidente de motocicleta, Luis Rosado había hablando con un fantasma si bien la persona a la que él vio era “como un ser normal, como tú o como yo”.

Sobre la muerte contaba: “Fue un día de muertos. Ya estaba entrando la noche y había muchísima gente en el Cementerio. Me llamó mucho la atención y además escuché que iban a ver un desfile con jinetes y caballos blancos, toda una fiesta. Agarré mis cosas y me quedé a esperar. Desde la calle 66 comenzó acercarse una procesión y un jinete que tenía toda la cara tapada se giró y me dijo que me veía cansado y si no quería ir con él a un lugar paradisíaco y sin problemas”. El hombre contestó que no pues no lo conocía, se descubrió la cara y “era la muerte”.

Experiencias extrañas, cuando menos, en el Cementerio de Mérida, un lugar donde lo imposible se hace realidad.

 

*La imagen que ilustra el artículo es una recreación informática.