Fenómenos extraños en el viejo hospital de la Cruz Roja de Melilla

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista-Jesús García Jiménez.- Vamos a comenzar por desgranar los misterios que encierra un lugar donde se viven acontecimientos, cuando menos, extraños., se trata del antiguo hospital de la Cruz Roja de Melilla.

En principio, viajemos en el tiempo hasta su construcción, allá por 1914. En este año, y ante la escasez de escuelas en la cuidad, se decide comenzar las obras de construcción de un colegio, que tendría la categoría de mixto. Dicha construcción se termina en 1919, teniendo que sufrir en ese tiempo numerosos paros por problemas económicos. Durante la desastrosa batalla de Anual en 1921, tuvo que habilitarse como hospital para acoger las numerosas bajas que se produjeron, mucho antes de ser inaugurado como la escuela que debió ser, acogiendo en vez de risas de niños, pupitres y libros, unas 200 camas y los lamentos de cientos de heridos. Ya con esa función, se determinó por continuarla transformándolo definitivamente en Hospital de la Cruz Roja en el año 1922, y anexando un edificio más al complejo ya construido.

En 1927, doña Carmen Angoloti y Mesa hace que dicho hospital pueda ampliar su capacidad hasta 460 camas, hecho que fue providencial, ya que cuando ocurrió la explosión del fuerte de Cabrerizas Bajas de dicha ciudad, tuvo que asistir de forma gratuita a unas 360 personas, además de servir de avituallamiento a los damnificados por tal hecho. En 1989 se cierra definitivamente dicho recinto, ya que la actividad de hospital la acapararía el nuevo Hospital Comarcal.

Lo que nos interesa es lo que varios testigos cuentan sobre este mismo lugar, y que han podido vivir en su interior luego de que fuera cerrado. Los primeros que han podido ser testigos de hechos extraños han sido los vigilantes de las instalaciones. Cuentan algunos de ellos que han sido víctimas de apariciones espectrales durante las rondas que realizaban para guardar el edificio de actos vandálicos, dado su estado de abandono. Incluso alguno de ellos afirman que, al percibir claramente a este extraño “visitante”, lo podían describir como un ser de unos tres metros de altura, que aparecía en la zona que correspondería a la guardería de niños, activa en un ala del edificio. Los acontecimientos podemos asegurar que han sido presenciados por bastantes personas, de las cuales no podemos dar nombres porque no nos autorizan a ello.

Aunque se han intentado realizar investigaciones para aportar más datos sobre los acontecimientos descritos, los propietarios de tales instalaciones no lo han permitido, por rechazar de plano que estos hechos se produjeran en el recinto. No debemos olvidar que, además de haber sido un edificio con un carácter oficial, dentro de poco, albergará otra actividad de no menos envergadura y, lógicamente, no están dispuestos a airear la noticia de que el recinto tiene un fantasma.

Algo que nos llama la atención es que no existen noticias veraces que nos puedan apuntar que esta fantasmogénesis se desarrollara durante el tiempo de funcionamiento activo de tal hospital, sino cuando este fue cerrado.

Continuando con los hechos, los mismos testigos aseguran que, en ocasiones, la temperatura en el interior bajaba mucho incluso en verano, teniendo en cuenta que no hay ningún aparato para tal fin (recordemos que el recinto estaba ya abandonado cuando ocurrían estos acontecimientos), o sea, que se producía también un fenómeno de termogénesis. Este acompaña a la aparición de dicho ser fantasmal, como si la procedencia del mismo fuera un lugar tan lúgubre, que le acompañara incluso la temperatura que debe sufrir en el mismo.

Como podemos comprobar una vez más, aquellos lugares en los que se viven momento trágicos, angustiosos cuanto menos, son los más propensos para albergar todo este abanico de fenómenos paranormales que nosotros recogemos con el nombre de poltergeist, como tratando de dar un nombre a un conjunto y que el mismo resuma en su significado todo aquello que puede llegar a ocurrir y que, trasciende más allá de todo lo entendible y lógico que nos ofrece la ciencia más ortodoxa. Lo curioso del caso, es la descripción que sobre este ser dan los testigos y que ya hemos adelantado; un ser espectral, oscuro, de unos tres metros de alto, que en ocasiones es capaz de vagar por las paredes, el techo o el suelo, y que su aparición viene acompañada de un frío que se cala hasta en los huesos, aunque en la parte exterior la temperatura pueda ser algo agobiante. Si a esto unimos el hecho de que tales acontecimientos no ocurrían (o no tenemos noticias veraces y contrastadas) durante el tiempo de actividad del recinto, podemos preguntarnos: ¿Quizá se trata de la visita de ese ente que, viniendo desde lugares interdimensionales oscuros, es el encargado de llevarse las almas de aquellos que fallecen y que, al no tener actividad el lugar, vaga como negándose a admitir que allí ya no tiene más trabajo?