Fenómenos extraños en los campamentos del colegio San José del Valle

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Hace unos años, dos buenos amigos –los hermanos Limón-, me comentaban que en Cádiz, en un colegio salesiano donde se hacían campamentos pasaban todo tipo de sucesos extraños. Unos sucesos que no podían ser menos que tildados de inexplicables e incluso de paranormales.

Tanto la vinculación de ambos hermanos como la mía a los Salesianos de Sevilla era evidente y pese a las consultas elevadas a los órganos rectores de la institución el silencio o el desconocimiento (que es lo más usual) fue la única respuesta al respecto.

Las investigaciones fueron tan dificultosas y herméticas que poco se pudo sacar en claro salvo una afirmación muy cierta que nos hacía un sacerdote: “¿Qué colegio donde se hagan campamentos de verano no tiene su propia leyenda de fantasmas para asustar a los muchachos?”. Y cómo tal lo entendimos durmiendo en adelante el caso en un cajón pendiente de ampliar.

Ambos hermanos, buenos amigos, me narraron como allí no se podía estar tranquilo: “pasaban cosas raras, una radio se accionó sola por la noche, de esas antiguas mecánicas. Otra veces se escuchaban risas pro lo pasillos o las luces comenzaban a encenderse solas. En cierta ocasión se abrieron las ventanas de golpe con el susto consiguiente, todas a la vez. Aquello era de infarto”.

Casualidades o no, cuatro años después, en pleno verano de 2014 llega esa información de la mano de aquellos que lo ha vivido directamente.

El centro educativo de los Salesianos de San José del Valle, en Cádiz, se encuentra San José del Valle, un municipio de unos 5000 habitantes, a 62 kilómetros de la capital gaditana. Un lugar rico en Historia por el que han pasado culturas tan importantes como la tartésica, fenicia o árabe.

En 1908 llegaron a esta bella localidad salesianos que se ubicarían en el Barrio de San Rafael tras de su vivienda de Rafael Romero. Allí los salesianos construirán un colegio y un internado que sería inaugurado el 5 de mayo de 1909.

En el año 1933 Vicente Romero cede la Casa Del para las Hermanas de María Auxiliadora, así se formaba en la educación salesiana a las niñas vallenses. Una década después las salesianas estrenan un nuevo centro y sigue su labor hasta el año 1971, es este de abandona el noviciado y se pasa a colegio e internado hasta casi 30 años después.

Así el Colegio Salesiano de San Rafael pasaría a ser todo un referente en la zona, más aún por sus campamentos de verano, popularmente conocidos y que escondían un secreto, un secreto inexplicable.

Ha sido durante el transcurso de un campamento cuando se han producido una serie de sucesos extraños. Había niños que no se querían acercar a la zona de la capilla porque decían que habían visto allí a un “hombre transparente”; al principio fue tomado como una inocente broma pero eran más chicos los que se sumaban a aquella corriente de miedo hacia este sitio.

Pero no era lo único, en determinadas habitaciones se escuchaban pasos sin que nada los produjera, luces que se encendían y se apagaban solas y puertas que se abrían y cerraban sin que nadie humano actuara sobre ellas.

Una persona –de la que no vamos a facilitar ni cargo y en el tiempo- nos relataba: “allí al principio, al llegar, todo parecía normal pero a la segunda noche comenzaron a pasar cosas extrañas. Las puertas se cerraban o se abrían solas, se sentía algo por los pasillos, algo caminar pero no había nadie y las luces se encendían. Íbamos a ver y no había nada. Los niños dormidos. Era muy raro”.

Consultada esta persona, testigo de los hechos, nos decía: “en el colegio siempre se ha hablado de que había cosas extrañas, pasaban cosas raras, pero nunca pensabas que te podía pasar a ti y cuando lo vives, por mucho que te quieran convencer, no hay forma que te quiten de la cabeza que lo que has vivido no es normal”.

Otra persona nos comentaba: ”hicimos una fotografía en el patio y sale una cosas muy extraña, realmente dos, pero una de ellas es la que más nos dejó impresionados”, es la fotografía que sirve para ilustrar este artículo y que ya tiene un fotógrafo de prestigio nacional analizándola y que no es, como en otros casos, el producto de una moderna app para Smartphone.

Igualmente siguen los fenómenos, una chica nos comentaba sobre su experiencia: “a mí me sopló algo al oído, allí se viven cosas muy extrañas”.

En una de esas noches largas otra persona sintió una puerta abrirse, le levantó a ver si era un “chico de exploración por la noche”, pero no vio a nadie. Sintió pisada por la escalera y siguió el sonido. Al llegar a la planta superior vio al final del pasillo a una sombra, una sombra luminosa que le impresionó vivamente y que le hizo expresar una mueca de terror: “allí hace fresco por la noche pero allí, en aquel pasillo era descomunal la bajada de temperatura”; el testigo sintió tanto miedo que bajó las escaleras a toda velocidad “tropecé y me caí, me raspé la espinilla, pero era tal el miedo que me dio que me levanté y corrí hasta fuera”.

Los chicos también cuentan experiencias como la del fantasma de la capilla o el “niño de los aseos”, un niño que dicen que se aparece en los servicios del edificio y que sería “del otro mundo”. Evidentemente el peso del testimonio de un niño debe ser tomado con reservas dada la susceptibilidad y sugestión en cuanto a otros relatos, con el fin de “meter miedo”, que cuentan sobre el centro educativo. No así el de las personas mayores y cuidadores que tienen experiencias difíciles de explicar y más aún de creer.

Si regresamos a la imagen captada se puede apreciar como en la zona superior derecha hay algo extraño, algo flotando sobre un grupo de tres personas, igualmente en la puerta de la capilla hay una especie de efecto luminoso que extrañó al autor de la misma que nos la facilitó sin más pretensión de saber que podían ser aquellas formas.Igual no es más que un efecto o algo con explicación pero no me quitarán que es llamativa.

Los colegios siempre tendrán consigo una leyenda, normalmente de terror y de aparecidos, aunque parece que, en este caso, por los relatos pasados y presentes, estamos ante algo más que un simple cuento para asustar los niños.