Fenómenos extraños en un hotel de Sevilla

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Los edificios encantados suelen tener una particularidad a la hora de manifestar los prodigios imposibles que en su interior se producen: son atemporales. No tienen hora, ni tiempo, son imprevisibles y sorprenden a todos aquellos que son testigos de lo inexplicable.

Nuestro testigo trabaja en un hotel en Sevilla y nos hizo una confesión tras recurrir a nosotros para que tratáramos de explicar lo que había podido vivir: “Pues serían en torno las 4:00 am. cuando estaba realizando el servicio de entrega del Hotel M…, en unas dependencias que tiene el hotel en ese callejón, y por las horas que eran, siempre hacíamos el servicio con el mayor sigilo posible para no molestar” comenzó nuestro protagonista a relatarnos.

Recordando aquel momento refería: “Era una madrugada fría de invierno, de esas que caen “relentazos” fuertes y la neblina se veía alrededor de las farolas. Cuando estaba sacando un carro de dicho departamento a la calle escuché, en la calle, desde arriba una voz muy ronca que decía: “Fuera”. Como te figuraras, en el silencio de la noche y procurando yo hacer el mínimo ruido posible, miré como un rayo hacia arriba de donde provenía la voz, y como era lo normal por las fechas y el frío, todo estaba cerrado y no había nadie en ninguna ventana”.

Cariacontecido trataba de explicar aquello: “Es de lógica pensar que si hubiese sido alguien que se hubiera molestado por algún ruido provocado por mi trabajo, al realizar el servicio, pues ademas de decir “Fuera”, estaría asomado a la ventana y me hubiera recriminado que, a lo mejor, se hubiese despertado o que lo dejase dormir con algún ruido involuntario, pero allí no había nadie. Desde luego el susto fue importante, y desde ese día cada vez que tenia ese servicio, casi siempre estaba mirando hacia arriba a las ventanas…”

El testigo afirma con rotundidad que “no cogí miedo ya que me gustan estos temas pero ese día, reconozco, que sí que me lleve un susto. Era una voz muy ronca y no era una entonación normal, como se dice popularmente: como si le saliese del estomago, y era un tono, como solemos decir, “aguardientoso y fumador”, una cosa muy extraña”.

No se han descrito más casos en este hotel, al menos de forma pública aunque el misterio puede estar en su interior