Fenómenos paranormales en Torreblanca

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista y José David Flores.- En el popular barrio de Torreblanca, en Sevilla, nos encontramos con un caso que algunos podrían tildar de espectacular y otros de simple pareidolia.

Nos remontamos a comienzo de la actual década de los 90, cuando unos chicos, disfrutaban de la vida entre risas y juegos.
Uno de nuestros protagonistas (llamémosle Luis), cae enfermo. Tras visitar al especialista, se le detecta una enfermedad mortal, lo cual, lejos de amedrentarle y sumirle en una depresión, hace que continúe con una vida normal y alegre. Los chicos crecen y llegan a una edad adolescente. Luis, incluso se permitía tirarle los tejos a una chica de la pandilla de amigos (llamémosle Rosa).

Pero esta maldita enfermedad no pararía y Luis tiene que ser ingresado en el Hospital. Rosa, que tenía pareja, lo visitaba como buena amiga que era de Luis, pasando horas hablando con él. Éste, le confiesa que la estima demasiado y no puede dejar este mundo sin confesarle que no le gusta su actual pareja y que cuando deje de existir, la protegerá siempre.

Luis fallece y todos sus amigos sienten que algo de ellos se ha marchado junto con él. Pronto, la promesa de Luis comenzaría a cumplirse.

Rosa y otros miembros de su familia, comienzan a sentir como en su casa hay fenómenos que no tienen explicación lógica. Cierto día, mientras estaban viendo la televisión, una pelota con la que la mascota de la familia pasaba sus ratos jugando, comienza a rodar por el pasillo de la vivienda desde la habitación de Rosa hasta el salón. ¿Quién había sido? Estaban todos juntos y la mascota se encontraba plácidamente dormida a los pies de ellos.

En otra ocasión, mientras Rosa se encontraba junto a su hermano viendo una película, una corriente de aire frío cruzó entre ellos, moviendo incluso las cortinas del salón. Nuestra protagonista se armó de valor y comenzó a hablar a aquello que provocaba los fenómenos. Con miedo, le preguntaba: “¿Quién eres? ¿Por qué estaba realizando aquellas cosas?”.

Pronto obtendría la respuesta. Mientras se encontraba en la ducha, el vapor de agua empañó el espejo del baño. De pronto, unas letras comenzaban a aparecer como escritas por un dedo invisible. El mensaje que apareció hizo que a Rosa se le acelerara el corazón. Este decía: “Hola Rosa, soy Luis”.

Rosa comenzó a llorar en una mezcla de miedo y alegría, pues si bien algo invisible parecía comunicarse con ella, ese algo era su amigo Luis -en su opinión-, quienes semanas antes le había prometido protegerla siempre. La comunicación entre ambos se ha repetido en varias ocasiones durante todo este tiempo.

Rosa y su familia se pone en contacto con nosotros para que realizáramos una investigación en su domicilio y pudiéramos, en la medida de lo posible, confirmar que Luis es la entidad que se está manifestando. Pertrechados con nuestros equipos, nos dispusimos a comenzar una investigación muy especial, pues parece que se trataba de un chico, enamorado de Rosa que al fallecer le prometió protección eterna, un evidente vínculo emocional. Comenzamos con una pequeña entrevista a la protagonista de nuestra historia, donde nos contó todo lo descrito anteriormente. La primera sesión de psicofonías la realizamos en la habitación de esta, donde ruidos extraños, no producidos por ninguno de los asistentes a aquella investigación, se habían captado.

En la segunda sesión de psicofonías fue en la misma habitación, pusimos en marcha la Spirit Box. Al preguntar “¿Quién eres?”, una voz juvenil suena claramente “Luis”. Rosa no puede contener las lágrimas, pues reconoce en aquella voz la de su amigo fallecido. Rosa está convencida, ahora sí, de que es él quien está con ella.

Nos dispusimos a realizar un experimento. Pedimos a la familia que encendieran el agua caliente, abrieran el grifo de la ducha y esperáramos unos minutos a que el espejo se empañara. Rosa, siguiendo las indicaciones que le dimos, procedió a escribir un mensaje en el espejo “Luis, soy Rosa, ¿estás aquí?”. Transcurridos unos segundos, algo comenzó a escribirse en el espejo “Hola”. En otro punto del espejo, unos números “1, 2, 3, 4”. Rosa nos contó que tenía una explicación. Luís, debido a su enfermedad, no pudo tener la posibilidad de unos estudios como cualquier chico de su edad y cualquier avance le creaba una gran alegría. Uno de sus grandes avances fue contar.

Los fenómenos a día de hoy continúan, Rosa ya no tiene miedo, pues sabe que su amigo Luis cumplirá aquella promesa que le hizo de adolescente.