Fenómenos paranormales en la oficina maldita de la avenida de la Constitución

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Habitualmente las instituciones públicas suelen elegir edificios antiguos ubicados en las principales calles y avenidas de las ciudades para establecer diferentes delegaciones y consejerías. Suelen ser edificios con mucha Historia o que, por emplazamiento, son especialmente destacados y, a veces, fruto de ese afán acaparador se encuentran con sorpresas inexplicables.

Es el caso de una oficina existente en Sevilla, en plena avenida de la Constitución, que discurre junto a la Catedral hispalense y es una de las principales arterias peatonales del casco antiguo de la ciudad. Ahí ubicamos a nuestra oficina en cuyo interior habita algo más que la soledad de sus abandonadas estancias.

Y no es porque no se haya tratado de ocupar dichas dependencias, simplemente en su interior se manifiestan fenómenos que van más allá de la comprensión humana. Todo comenzó cuando se estaba en la fase de acondicionamiento de la misma, en ese momento los trabajadores se quejaban de fuertes corrientes de gélido aire que procedía desde el interior del edificio e iba hacia ello. Encargados de todo lo que era el correcto funcionamiento de las instalaciones se prestaron a buscar el origen de la misteriosa corriente comprobando como no parecía provenir de ningún sitio pues “todo estaba cerrado”.

Sus días continuaron en el interior de la misma y los problemas crecían: herramientas que dejaban de funcionar o tenían un funcionamiento inadecuado, apariciones y desapariciones de objetos, anomalías eléctricas; parecía como si algo no quisiera que aquella reforma se realizara. Sin embargo, con un retraso importante, se culminó y se entregaron las oficinas.

Y comienzan a surgir hechos inexplicables. Cuando se comienza a trasladar el mobiliario de oficina era extraña la ocasión en la que las sillas -habitualmente de oficina con ruedas para facilitar su desplazamiento- se movían solas o los cajones aparecían misteriosamente abiertos. Se comienza a trabajar en el interior de la misma y los funcionarios comenzarían a tener los mismos problemas: cajones que se abrían, objetos que desaparecían, luces que se encendían y se apagaban, sillas que se movían solas. Una testigo nos relataba “era una locura, ninguna sabíamos que pasaba realmente, tan pronto estabas sentada trabajando como se apagaban los ordenadores y una silla se movía, o se abría un cajón solo, nos daba mucho miedo, la verdad”. Y no era para menos, sobre todo cuando se convive en el lugar de trabajo con este tipo de hechos misteriosos.

Igualmente en la zona de los aseos se registraron incidentes, personas que quedaban atrapadas en su interior mientras las luces comenzaban un carrusel de “encendidos y apagados”, se sentirse acompañados y como ese frío intenso se apoderaba de ellos.

Nuestra testigo nos confiesa: “Creo que fue a raíz de que una compañera se quedó sola una tarde finalizando unos expedientes y le pasó un tema muy extraño, vio una persona negra allí, una especie de silueta, pasar ante ella, le dio, por lo visto, un ataque de pánico y los jefes decidieron cortar por lo sano porque los rumores eran cada vez más grandes”.

Nadie sabe el origen, si pudo haber ocurrido algo luctuoso allí, si sólo son imaginaciones y sugestión, lo cierto es que la oficina quedó vacía, desierta, nadie quería trabajar en la oficina maldita, nadie quería ser víctima de lo insólito, nadie quería estar allá donde lo inexplicable habita.