Fenómenos paranormales y fantasmas de la calle del Aceituno

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.-  Hay casos que van más allá de la Historia y que ofrecen una visión muy particular de hechos que ocurrieron hace décadas, siglos, y que tienen mucho que ver con el misterio.

Para conocer uno de esos intrigantes casos nos debemos desplazar a las cercanía de la antigua parroquia de Santa Lucía,en Sevilla, allá donde podemos encontrar una calle, estrecha, llamada como “Calle del Aceituno”. Este iba a ser el escenario de una enigmática historia que narra el cronista Álvarez-Benavides en su libro “Curiosidades sevillanas” que nos saca de dudas reproduciendo la historia que procedemos a contar y que tuvo lugar hacia la primera mitad del siglo XVIII.

En ésta zona, en la calle del Aceituno, se ubicaba una temida casa a la que todos llamaban “la casa encantada” y que, incluso, tenía su leyenda, una leyenda que nos habla del fantasma de una princesa que estaba condenada a morar por sus pasillos y ser presa de otros espíritus que intentaban que la joven renegase de su religión cristiana.

Se decía, por los vecinos, que cuando llegaba la hora bruja, las doce de la noche, se veía salir humo del tejado de la casa a la vez que se escuchaba un inquietante sonido, como si chocaran dos piezas de metal, al despuntar el alba el sonido cesaba para tranquilidad de todos.

Se pidió la ayuda a los alguaciles de Sevilla, a la Justicia, se designó dos partidas de vigilancia que se apostaron en ambos lados de la calle y a esperar que lo paranormal se manifestara. A las doce de la noche el humo comenzó a salir, el ruido a resonar a la vez que un murmullo de voces, los miembros de las partidas de vigilancia fueron a ver lo que sucedía, taparon sus faroles y en silencio se acercaron a esta terrorífica casa.

Al penetrar en la casa trataron de ubicar los sonidos y quien -o qué- podía estar provocándolo, al final del portal se podía ver una inquietante luz roja y los sonidos resonar más y más fuertes. Los hombres se ubicaron junto a la puerta sin saber que hacer, el jefe de las partidas dios la señal de que dieran un golpe en la puerta, el calor era insoportable y aquella estancia parecía el mismo infierno, salía mucho humo.

Al golpear la puerta esta se abrió y de su interior surgieron, entre el humo, las siluetas de unos seres, ¿fantasmas? No, eran falsos monederos con toda su maquinaria y el calor o el humo solo era parte del honor de fundición. Estaban cubiertos de hollín y entonces el jefe gritó:

¡Alto a la justicia de Felipe V!

A la vez que desenvainaban las espadas y apuntaban a aquellas personas. Los falsificadores se entregaron y fueron llevados desde San Julián a la Cárcel Real, el cabecilla dijo llamarse Juan de Aceituno, de la localidad sevillana de Écija, y con ello se desveló el misterio de la “casa encantada” así como de sus inexistentes fantasmas y espíritus malhechores.

De Juan de Aceituno la calle toma su nombre, tal vez como recuerdo de un incidente que atemorizó a toda Sevilla.