Franco quiso organizar los Juegos Olímpicos de 1972

 

CÁDIZDIRECTO.- Son cuatro y no tres las veces que Madrid a optado a ser sede Olímpica.

En 1965, la dictadura franquista había dejado atrás los años de hermetismo y comenzaba a abrir el país al mundo. El régimen de Franco apostaba por la modernidad y presumía de crecimiento económico, ocultando en la trastienda los fusilamientos y el éxodo rural.

El presidente del COI en 1965, el estadounidense Avery Brundage, afín al franquismo, quedó encantado con el recibimiento ofrecido por régimen a la asamblea celebrada en Madrid, y cuyo programa tenía desde capeas a una excursión al Valle de los Caídos.

Brundage animó a los representantes del Comité Olímpico Español a preparar una candidatura para albergar los Juegos Olímpicos de 1972.

Pero Juan Antonio Samaranch, reaccionó, ya que Barcelona tenía estadio olímpico, instalaciones y experiencia organizativa, como se había demostrado en los Juegos Mediterráneos de 1955. Se apostaba por Barcelona, pero a última hora se promovió una candidatura madrileña para rivalizar con Barcelona.

Madrid se convertía en ciudad aspirante a albergar los Juegos Olímpicos de 1972, en una decisión rápida e improvisada sin capacidad de reacción por parte de ningún otro país. Pero tan sólo tenían cuatro meses por delante para diseñar una candidatura a la altura de Munich, Detroit y Montreal.

Madrid 1972 elaboró en pocos días su dossier, con prologado por José María Pemán, con imágenes de las barcas del estanque del Retiro y la plaza de toros de Las Ventas, incluida como sede de competiciones deportivas, una idea que también se les ha ocurrido a los responsables de Madrid 2020.

Se presumía del éxito organizativo de la Eurocopa de fútbol de 1964 y prometía la construcción de un estadio olímpico con un aforo de 100.000 espectadores.

Tras Tokio 1964 y México 1968, tocaba que los Juegos se celebrasen en Europa.

La aventura olímpica de Madrid costaba unos 30.000 millones de pesetas, una cifra que generó dudas en algunos ministros de Franco

Esto molestó bastante en el seno del COI, y se echó a perder todo el trabajo realizado en la busca de los apoyos. Incluso el Alcalde de Madrid, Carlos Arias Navarro, ni siquiera viajó a Roma con una delegación española a la elección de la ciudad para albergar los juegos olímpicos.

La anécdota de estos juegos es que fue aquí, donde entró a formar parte como miembro del COI con derecho a voto, Juan Antonio Samaranch, y al final en 1992 se consiguieron una Olimpiadas para España.