Historia y misterios de Baelo Claudia, de la gaditana Bolonia

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Hay un lugar en pleno litoral de Cádiz que nos recuerda el pasado glorioso dentro de la Historia, se trata de las ruinas romanas de Baelo Claudia que hoy forman el Conjunto Arqueológico del mismo nombre.

Historia

Desde tiempo de los fenicios ya era conocido este enclave que los romanos se encargarían de explotar dentro de lo que formaría, en la zona, la industria de productos del mar -principalmente pesca y elaboración de la salsa “garum”- que se asentaría allí mismo junto a una colonia que iría ganando en importancia poco a poco, era el siglo II a.C. y las condiciones de la zona eran ideales.

Su auge se mantuvo desde ese siglo II a.C. hasta el VII d.C. en el que la inestabilidad política en el Imperio provocó que Baelo Claudia quedara relegada al olvido. Antes de todo ello un maremoto, que de produjo -según datación histórica- a fianles del siglo II d.C., mermó buena parte de la ciudad y, posteriormente, la crisis del siglo III d.C. y las incursiones de hordas de piratas fueran restando toda su importancia. Pese a todo ello la ciudad fue el enlace perfecto con Tingis (zona de Tanger) y las relaciones comerciales en todo el entorno.

Baelo Claudia además se encuentra en un lugar extraordinario, al oeste de punta Camarinal y al este de punta Paloma, rodeada por la sierra de La Plata, la sierra de la Higuera y la loma San Bartolomé y con la saluda única al mar.

Restos arqueológicos

Sus restos se descubrieron en 1917 y en él se pueden destacar una serie de zonas importantes tales como el decumanus maximus -donde en sus extremos estaban los accesos a la ciudad- y el cardo maximus que la cruzaba. Hoy día se puede contemplar en Bolonia (Baelo Claudia) el pavimento original de losas de Tarifa del siglo I en torno al cual estaban los edificios públicos principales.

Bolonia disponía, entre otras edificaciones, de una muralla con torres de vigilancia propias en las fortificaciones romanas, edificios de carácter administrativo -bien para el senado local o como archivo municipal-, el foro o plaza pública, el palacio de justicia -de proporciones más que respetables- presidido por la estatua del emperador Trajano y cuatro templos en honor a Júpiter, Juno y Minerva (romanos) e Isis (egipcio). De entre todos los edificios destaca el teatro que podía albergar a dos millares de persones. Tenía cuatro acueductos, zona industrial, y todo lo que es un aceptable sistema de alcantarillado que la hacía especialmente moderna y salubre en la época.

Como dato curioso destacar que en el año 2013 cuando un grupo de estudiantes de la Universidad de Cádiz descubrieron la receta del importante “garum” y hoy está declarado como Bien de Interés Cultural.

Lo insólito

En la zona también se han registrado hechos: no son infrecuentes los avistamientos de extrañas luces que con también divisables la cercana localidad costera de Tarifa y que se relaciona directamente con el fenómeno los OVNIs.

Igualmente la aparición de personajes de otras épocas, fantasmas de otros tiempos, como el caso de Miguel Roldán, que se encontraba a mediodía realizando unas fotografías, el tiempo era extraordinario y, de repente, se hizo un extraño silencio: “Fue incómodo, se sentían los pájaros y el rumor del mar para hacerse el silencio y bajar la temperatura de una forma muy sensible”.

Entonces nuestro testigo comenzó a sentir como si alguien gritara, giró su cuerpo y detrás suya contempló las viejas ruinas como si en el siglo II a.C. se encontrará. Sus templos luciendo, sus calles rebozando vida, personas vestidas de época. “Me miraban como si un extraño fuera, con sorpresa, quizás la misma que yo tenía cuando los miraba a ellos. Creí que debía ser una alucinación, un sueño, apenas di unos pasos, desorientado y volvió el ruido del entorno, del siglo XXI, y aquella visión cesó”.

Podría parecer un hecho aislado, más fruto de la cabeza de nuestro testigo que de una realidad pero, en ocasiones, se han producido este tipo de “saltos” con experiencias igualmente traumáticas, como la del “petit Trianon” en París teniendo como testigos a dos profesoras inglesas.

Es la grandeza de un enclave que a sus excelencias naturales hemos de añadirle el valor de la Historia o el misterio. ¿Quién da más?