‘Juego maldito’ y experiencia paranormal en Cádiz

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Cuando llega el verano son muchas las personas que se trasladan a otros puntos de España pata pasar unos días de vacaciones, de descanso merecido y “recargar pilas” de cara al resto del año. También, en momentos de más “aburrimiento” -que para todo hay en un verano- se decide jugar a juegos que son calificados de “esotéricos” o “malditos”.

El caso que nos ocupa nos debe llevar a la capital gaditana, a la “Tacita de Playa”, allí es donde una familia decide pasar unos días en casa de un familiar, disfrutando del clima y la playa amén de la ciudad. Pero en las largas noches de verano los hijos de ambas familias deciden hacer una ouija, jugar y contactar con el espíritu de un inquilino que falleció allí mismo.

Así plantearon una sesión “rápida” donde la “voz cantante” la llevaba Lourdes junto a sus dos primas, todas ellas con edades comprendidas entre los 16 y 18 años. Así “hicimos una especie de invocación que encontramos por internet y se llamó, por su nombre a este señor que falleció aquí. La ouija, el vaso, comenzó a moverse, creímos todas que alguna lo estaba moviendo, pero decía cosas incoherentes. Entonces sentimos un portazo terrible… Gritamos y ya más calmadas pensamos que era el viento que había cerrado una puerta” decía aún impresionada.

Pero las sorpresas siguieron: “Seguimos con la sesión y Ana dijo que si había alguien allí que diera una señal, tal vez fuera casualidad pero un cuadro de la pared se cayó en ese momento y dijimos de parar aquello. Entonces apartamos los dedos del vaso pero pasó que se cerró la puerta y se comenzaron a escuchar todo tipo de ruidos en la puerta y un quejido que nos puso los pelos de punta”.

Cuando acabaron aquellos minutos de pánico salieron de la habitación y comprobaron como había un olor muy desagradable en el pasillo así cómo observaron que había unas marcas negras en la pared que antes no estaban “aquello nos impresionó tanto que no hemos vuelto a tocar el tablero y no contamos nada a nadie pero desde entonces en la casa se escuchan ruidos raros, pisadas, y los objetos aparecen movidos…”

Es la experiencia de, quizás, un juego que fue más allá o simplemente la casualidad unida al miedo… ¿Quién sabe?