La bella Historia del Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- El monumental monasterio de San Isidoro del Campo se encuentra en la localidad sevillana de Santiponce, destaca y tiene hasta una lejana evocación con el homónimo en San Lorenzo del Escorial (salvando las distancias).

Fue fundado y construido por D. Alfonso Pérez de Guzmán en 1.301, quizás su nombre no nos diga nada pero si lo llamamos Guzmán “el Bueno”, esposo de Dª. María Alonso Coronel, seguro que esos nombres ya impregnan su retina de bellas historias de lucha y vida en tiempos de reconquista.

El monasterio se edificó sobre una mezquita mozárabe donde se decía que se hallaba enterrado San Isidoro antes de su traslado, en 1.063, a San Isidoro de León. El recinto fue cedido a los monjes cistercienses que permanecieron en él hasta 1.431. Quizás lo más notable de su historia lo encontramos en el siglo XVI cuando en su interior se copiaban y traducían libros prohibidos por la Inquisición.

De sus talleres surgieron reproducciones tan importantes como la denominada Biblia del oso –llamada así por el dibujo de su cubierta- y que, debido a esta secreta actividad, obligó a muchos monjes a escapar velozmente de los inquisidores fuera de España, en este caso a la Alemania luterana donde corrieron casi peor suerte que en suelo patrio. Sin embargo muchos de aquellos monjes fueron ajusticiados en autos de fe por el santo tribunal y quemados en el sevillano Prado de San Sebastián junto a otros herejes.

En 1.835 pierde su condición de convento con la Desamortización de Mendizábal siendo en el periodo comprendido entre 1.956 a 1.978 cuando nuevamente adquiere funcionalidad religiosa de la mano de sus antiguos ocupantes: los Jerónimos.

Los monasterios son lugares mágicos, con muchas historias y leyendas por descubrir. Mensajes ocultos, como el que aparece en las paredes del Patio de los Evangelistas de este monasterio de San Isidoro del Campo, donde un caldero y un calamar esconden un mensaje cifrado de amor.

El Caldero es el símbolo del apellido de la familia Guzmán y si calamar lo convertimos al latín, se obtiene Calamarus. Veamos que tenemos: Guzmán Calamarus. Calamarus lo dividimos en dos palabras, quedando Cal Amarus. Y el resultado es Guzmán cal amarus, o lo que es lo mismo: Guzmán necesita amarte. Sin duda un mensaje bello detrás de un monasterio que esconde mensajes ocultos aún por descifrar.