La casa de las brujas

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Se encuentra en el número 4 de la calle Padre Miguel Molina antes llamada de la taquilla cuya historia es curiosa es esas que a uno le estremece y que, sin duda, hace que pensemos si tras las leyendas e historias de antiguas brujas se esconde algo más.

Nos ubicamos en la localidad cordobesa de Montilla, allí vivían “Las Camachas”, una casa que era es conocida como tal y que tenía en Leonor Rodríguez a su protagonista.

Nacida en el año 1582 fruto del matrimonio de Alonso Ruiz Agudo y Elvira García, recibía el nombre y el primer apellido de su abuelo García Camacho. Comenzó a forjarse ya fama de hechicera, de una mujer que estaba en contacto con aquella parte más esotérica y más misteriosa, tal vez la que más inquietaba a sus vecinos.

Comenzaron a tenerle miedo y es que ya con sólo cinco años, cuando se marcha a Granada, tenía la vitola de ser “especial”. En la ciudad de la Alhambra perfecciona el arte secreto que escondía y aprende a hacer los ungüentos de la brujería.

Leonor está preparada y comienza a visitar otros puntos de la Península Ibérica en los que también se perfeccionó y estuvo en contacto con otras personas. Su conocimiento creció pero también crecía su fortuna ya que eran muchas las personas que le encargaban trabajos en contra de otros vecinos.

Necesitaba ayuda y comenzó a “dar clases” a alumnos, contaba con una habitación repleta de utensilios de cocina, animales, vasijas, todo para hacer los rituales de brujería que llevaba a cabo. Aceptó a dos chicas que tuvieron tal simbiosis con Leonor que se hicieron llama “Las Camachas” y que causaban mucho temor en Montilla.

Pero la situación era insostenible y los padres jesuitas la denunciaron a la Inquisición. Los vecinos más temerosos fueron a testificar contra ella con el oscuro deseo que la encarcelaran y quedar libres de sus sortilegios.

Leonor fue condenada en 1572, sus bienes embargados, impuesta una multa de cincuenta mil maravedíes y un destierro de 10 años de duración, fue azotada delante de todo el pueblo y juró gritando venganza contra quienes la habían acusado añadiendo que nadie podría jamás vivir en su casa tomada y habitada por demonios pese a que ella negó las acusaciones que le señalaron como bruja.

Falleció en el año 1585 a la edad de 53 años, en su casa muchos no pudieron llegar a vivir porque decían que percibían la negatividad, la oscuridad.

La vieja casa del siglo XVI fue restaurada y hoy puede ser visitada para contemplar su patio andaluz con un pozo en el centro junto a las muchas macetas que decoran las paredes. Hay un lugar temido: su sótano, allá donde dicen que estaban guardados los secretos rituales de “Las Camachas”, rituales de brujería y hechicería.

Su fama fue inmortalizada por Miguel de Cervantes quien en su obra “El Coloquio de los perros” narra la historia de la bruja más famosa de Montilla.