Fenómenos paranormales en ‘la casa del terror’

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Un fenómeno paranormal no tiene reloj, en cualquier momento te puede asaltar, no importa el lugar ni las circunstancias, únicamente que vivir una experiencia más allá de lo conocido puede romper muchos de los esquemas mentales de aquellas personas que son ‘víctimas del misterio’.

En esa búsqueda por todo lo misterioso, por lo inexplicado, llegamos a una localidad sevillana , en la zona de Brenes y Tocina, a unos 40 kilómetros de la capital; allí una familia iba a encontrar en el hogar de sus sueños el motivo de sus pesadillas. No estoy autorizado a divulgar su identidad ni ubicación exacta, siguen viviendo en el domicilio afectado -sin pocas opciones a una mudanza- y no quieren que su hogar se conozca como ‘la casa del terror’ como ellos, en alguna ocasión, la han denominado.

Se habían mudado ocupando dicha vivienda y pronto comenzaron a materializarse unas terribles pesadillas en Carmen, nuestra protagonista. Vive con su marido e hija -menor de edad- en dicha casa, y una noche comenzó a percibir un fuerte y desagradable olor. Buscaron la causa del mismo y achacaron el olor debido a la antigüedad de la casa. Tras aquel primer incidente la familia, durante el transcurso de una cena, escucha como una puerta se cierra con violencia y, seguidamente, el televisor comienza a cambiar rápidamente de canales. Mientras Carmen trata de parar la televisión su marido inspecciona la habitación donde se ha cerrado la puerta comprobando como de ella sale un frío gélido que, según sus propias palabras, “le pone los pelos de punta”. La niña comienza a llorar y señala al techo, el matrimonio al mirar ve como la lámpara se balancea levemente. Era imposible y se achaca a la corriente de aire que ha provocado que se cierre la puerta y el frío entre partiendo desde aquella habitación, curiosamente todo estaba cerrado en la casa al ser el mes de diciembre y estar a una temperatura cercana a lo 4ºC.

Convencidos que esa fue la razón de ese incidente prosiguieron su vida hasta que una noche se vieron asaltados por lo extraño. La puerta de aquella habitación volvió a cerrarse. El matrimonio se despertó, la niña dormía aún junto a sus padres y nada alteró su descanso. Él se levantó a mirar y al tratar de abrir la puerta no pudo “algo me lo impedía, por mucho que empujaba para abrirla era como si algo la bloqueara”, y lo peor era lo que iba a suceder a continuación: “entonces fue cuando comencé a sentir como si dentro hubiera alguien, como si alguien estuviera diciendo unas palabras que no podía entender. Pensé que podían haber entrado ladrones pero aquella habitación da a la calle y tiene rejas, es difícil que alguien elija ese acceso para entrar en la casa a robar, es el más improbable. Aquella voz me inquietaba“. Cuando iba nuestro aterrado testigo a llamar a la policía el fenómeno cesó, como si fuera inteligente, y la puerta se abrió, todo estaba en orden en su interior, nada parecía haber pasado.

Ángel prefirió guardar silencio sobre lo ocurrido, no quería alarmar más a su familia. Pero durante su trabajo recibe una llamada, era su esposa, aterrada, pues en la habitación marcada los cajones del armario y las puertas de este se habían comenzado a abrir y a cerrar mientras la temperatura bajaba súbitamente y podía escuchar voces que la llamaban por su nombre “ven, ven, repetían sin parar, como si quisiera que fuera allí por algún motivo, yo fui al principio porque me llamó la atención el rechinar del ropero y yo estaba en la habitación de al lado, creí que era mi hija pero al ir la niña no estaba, estaba en su sillita en el salón a la vista desde el pasillo y en la habitación nadie, fue cuando se comenzaron a  abrir todas las puertas y cajones solos y corrí junto a la niña observando y escuchándolo desde allí todo”.

Así decidieron ponerse en contacto con las personas que nos dedicamos al estudio de este tipo de fenómenos. Una vez llegados a la casa realizamos diferentes mediciones, las pruebas de temperatura registraban variaciones pero no indicativas de nada anormal. Igualmente normales fueron las mediciones de campo electromagnético y posible presencia de infrasonidos o ultrasonido que estuvieran perturbando la percepción de la familia. Era una de las muchas visitas que realizamos al hogar afectado.

La noche fue larga, las cámaras de vigilancia estaban ubicadas junto a todo el equipo presto a captar cualquier incidente inexplicable. Todo resultó normal a hasta que a las 4:17 h. se abre una de las puertas del armario y se vuelve a cerrar, sóla, de forma antinatural. La variación de temperatura registró una caída de 7ºC y el medidor de campo se alteró. Producto de la apertura de la puerta los detectores de presencia saltaron inquietando su sonoridad a todos los presentes y alertándonos de posibles hechos que le sucederían.

Se comenzaron a realizar pruebas psicofónicas y la ´Spirit Box’ controlada por mi compañero de investigación comenzó  a dar mensajes, palabras: ‘juego, muerte, difunto, Manuel’. Todo ello nos llevó a hacer nuestra propia hipótesis, aunque fue Ángel quién nos comentó que el anterior propietario tenía un hijo que “solía hacer la ouija y que ese debió ser su dormitorio”.

Localizamos al anterior propietario quién nos comentó que su hijo “hacía ouija y decía que hablaba con los muertos, pero eso ya pasó, una fiebre de esas de juventud, ahora está todo el día liado con el Whatsapp”. Quizás algo despertó en aquella habitación con la presencia de esta familia, algo que aún no han podido desvelar o que, por vergüenza, no nos han querido contar.

Carmen es muy devota y ofreció una novena rezó y puso velas a los Santos Patronos, San Amiano, San Océano, San Teodoro y San Juliano, igualmente al Santísimo Cristo de la Vera-Cruz. Los incidentes no se han vuelto a repetir, quizás por los consejos de “no hacer espiritismo en su casa sin estar asesorados o aconsejados por alguien que sepa”, ante la sospecha que Ángel hubiera practicado ouija en aquella habitación mientras que se acondicionaba y pintaba la casa antes de habitarla.