La casa encantada de La Línea de la Concepción

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- El misterio, en esta ocasión, nos lleva a la gaditana localidad de La Línea de la Concepción, a una casa cerca de la Atunara en las proximidades en la iglesia del Carmen, allí una familia iba a vivir lo imposible.

Se prestaron a vivir unas hermosas vacaciones de verano y alquilaron una casa. Hasta allí se desplazó toda la familia, los más pequeños, los abuelos… Pero lo que parecía un periodo de felicidad estival se iba a convertir en una auténtica pesadilla.

Al poco tiempo de estar en aquella casa comenzaron a sentir “cosas extrañas”. Nuestra testigo, desde sus recuerdos infantiles, rememoraba aquellas terribles jornadas: “era como si alguien estuviera allí con nosotros, te sentías acompañado y podíamos ver en la pared una especie de sombra que no proyectaba nadie ya que allí no había nadie. Recuerdo que los niños dormíamos todos en una misma habitación y podíamos ver aquello que nos inquietaba tanto“.

Igualmente recuerda como una vieja mecedora comenzaba a resonar en un vaivén sin fin en el que el inquietante movimiento provocado por la nada turbaba a todos por igual sin encontrarle ninguna explicación: “la mecedora ya estaba allí, pertenecía a la casa, era como si alguien estuviera allí sentado y comenzara a mecerse. Eso pasaba a diario, a todas horas”.

Ante tal situación la familia no sabía que hacer, se había gastado el dinero en el lógico alquiler por ese periodo de tiempo y quería seguir allí pero, por otra parte, la cordura invitaba a dejar el inmueble lo antes posible.

El empujón final lo dio un acontecimiento extremo: “una noche mi tío estaba acostado y sintió la mecedora, no estaba dormido y se quedó pendiente, entonces miró hacia la escalera y vio a una mujer mayor allí, de pie; lógicamente mi tio se levantó y fue a ver… En ese momento, en el que se había levantado ya, el techo que estaba sobra la cama de mi tío se desplomó. Aquella mujer lo salvo, aunque no fuera de este mundo”.

La familia dejó la casa y se trasladó nuevamente a su ciudad de origen recordando aquella imborrable experiencia con “el otro lado” que habían tenido.