La casualidad en los descubrimientos arqueológicos más importantes

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- La reciente noticia -puesta en duda- del descubrimiento de una ciudad maya por parte de un chico canadiense de 15 años siguiendo una carta astronómica del Codex de Madrid, ha conmocionado a muchos historiadores y arqueólogos.

Hay una serie de descubrimientos arqueológicos, en la Historia, que también fueron por casualidad, en este caso desde impresionantes cuevas hasta ejércitos legendarios.Así nuestro ranking sería el siguiente:

El ejército de Terracota: fue descubierto por dos campesinos que trataban de hacer un pozo para regar un campo, era el año 1974 y habían dado con una primera figura. Ello desencadenó una excavación en la que se descubrió la impresionante tumba del primer emperador de la dinastía Qin. Casi 10.000 soldados de terracota con diferente rostro y en diferentes posturas, carros, caballos, todo dispuesto para el combate al lado del emperador Qin Shi Huang.

Las cuevas de Altamira: descubierta en Santillana del Mar, a dos kilómetros de la ciudad por Modesto Cubillas y que sirvió a Marcelino Sanz de Sautuola para estudiar la que se considera como la “Capilla Sixtina del Arte Rupestre”. El perro de caza de Modesto quedó atrapado y cuando lo liberó se encontró con la maravilla cántabra.

La cueva de Lascaux: un grupo de chicos, en septiembre de 1940, se encontraba en el bosque cuando encontraron una gran cueva, penetraron en su interior buscando aventuras y encontraron una cavidad adornada por más de 2.000 pinturas prehistóricas donde había símbolos extraños o representaciones humanas. También es calificada como la “Capilla Sixtina del Arte Prehistórico”.

La piedra Rosetta: durante la campaña de Napoleón en Egipto, en 1799, encontraron una piedra negra, basáltica, al derribar las antiguas murallas en las inmediaciones de Rosetta. Los experto vieron los símbolos y lo identificaron como escritura, datada en el siglo II a.C., resultó ser la clave para entender la escritura jeroglífica egipcia pues estaba escrita en tres idiomas: jeroglíficos, demótico y griego.

Los manuscritos del Mar Muerto: fue un pastor que se encontraba en la zona con su rebaño el que encontró este bíblico lugar. Era el año 1947 y buscaba a una cabra que se había perdido, tiró una piedra al interiro de una cueva cercana y sonó como cuando un recipiente de barro se rompe. Entonces encontró una serie de vasijas en cuyo interior había valiosos documentos de tiempos de Jesús de Nazaret. Es uno de los hallazgos más importantes del siglo XX y pese a que se expolió y vendió una parte por un valor irrisorio hoy se tiene gran parte del mismo con el contenido histórico que ha asombrado a todos.

La Venus de Milo: la encontró, en 1820, un campesino llamado Yorgos Kentrotas, en la isla griega de Melos. La estatua no tiene los brazos y es considerada como una de las más importantes muestras del Arte helenístico.

Son algunos ejemplos de descubrimientos arqueológicos en los que el azar, la casualidad, tuvo gran parte de responsabilidad. Seguro que no serán los únicos pero si los más importantes.