La cuarta dimensión y los saltos en el tiempo

La Cuarta Dimensión y el salto en el tiempo
La Cuarta Dimensión y el salto en el tiempo

 

CÁDIZDIRECTO/J.M.García Bautista.- La historia de “Planilandia” es curiosa, sencilla y muy ilustrativa: nos encontramos en un país donde predominan las formas geométricas planas, sin volumen, la vida en dos dimensiones.

Allí sus habitantes, el círculo, la esfera, el triángulo, el rectángulo, etc, eran incapaces de imaginar otra forma de vida. Pero un día sucedió algo anormal.Un extraño visitante iba a llegar a “Planilandia”, era una esfera, con su volumen, cuando todos la vieron creyeron que estaban ante un ser del más allá, pero no era así, sólo venía de otra dimensión y su existencia les hacía ver que podía existir una dimensión que ellos no conocían. Este es, grosso modo, el relato del reverendo Edwin Abott en “Flatland”, un relato que pone de manifiesto la “ceguera” del ser humano sobre las leyes conocidas y que sólo se adaptan a su concepto inventado de la Física.

Pero, ¿existen otras dimensiones? Veamos algunos casos extraños:

Año 1851, en las proximidades de Frankfurt-an-der-Order apareció un hombre perdido, desorientado, cuando lo encontraron y preguntaron de donde venía él contestó que vivía en Laxaria, en un país llamado Sakria. Estos lugares no existen en nuestro mundo… ¿Casualidad, locura, realidad?

En 1975 se encontró el cadáver de un hombre en West Botley, en las cercanías de Oxford (Inglaterra), vestía un traje de rayas, pulcramente ataviado y sin vida… Aquel hombre no llevaba ninguna documentación que lo identificara, en los bolsillos sólo llevaba unos pañuelos con la inicial M bordados y un fármaco llamado “Vivalán”.

El fármaco existía en 1975 pero era muy nuevo y muchos médicos desconocían su existencia, según cuentan los estudiosos de este caso aquel hombre habría caído verticalmente y así perdió la vida.

Otro caso lo encontramos en 1977, según el relato de la Sra. Atkins, ella iba camino de su casa cuando se le apareció, ante sí, un Gnomo. Aquel ser diminuto estableció contacto telepático con ella, en aquella comunicación le dijo que el ser humano debería estar armonizado con la Naturaleza y así alcanzar la armonía con nosotros mismos y con los demás, y ya no destruiríamos la Tierra ni a nuestros hermanos.

Curiosamente aquel ser, aquel Gnomos hablaba como representante de su mundo, un mundo que quería que hubiera algún tipo de organización que defendiera sus intereses. La historia pudiera parecer descabellada, una locura, pero la señora Atkins creó la “Gnome International” de la cual es directora.

Curiosamente de su extraña experiencia detalló: “La capucha de los gnomos machos era puntiaguda, mientras que la capucha de las hembras tenía forma espiral. Esto indicaría su origen: la capucha puntiaguda simboliza arriba y la espiral simboliza dentro”.

Los expertos que analizaron su caso creyeron encontrar un simbolismo en esta descripción: “un lugar que está al mismo tiempo dentro y encima de este mundo y que coexiste con él, pero en algún otro plano”.

Otros ejemplos lo tendríamos en la tremenda historia de Kaspar Hauser, un muchacho que apareció de la nada y que llevó una más que intrigante vida hasta el momento de su misteriosa muerte.

Apareció de la nada, no sabía apenas hablar y estaba mu yatudido y desorientado.Se le acogió y se le enseñó y durante toda su vida guardó el secreto -o realmente no lo sabía- de su origen. Una tarde mientras estaba en un banco sentado se le acercó un individuo que lo apuñaló y dio muerte.

O el salto en el tiempo en el Petit Trianon, cuando dos señoras británicas se vieron trasladadas al tiempos de la reina María Antonieta en la Francia más convulsa. Pero eso es ya otra historia.

Al comenzar el siglo, dos damas inglesas, las señoritas Jourdain y Moberley, se vieron en vueltas en una “aventura” en el Pequeño Trianón, en Versalles, donde creyeron sufrir una prolongada alucinación sobre la vida en el palacete en la época de su apogeo.

Ambas entraron en una densa y espesa neblina y, de repente se vieron “transportadas”, a la Francis de la Revolución Francesa, a la Francia de María Antonieta, describiendo el Petit Trianón perfectamente y dando datos que sólo se pudieron conocer posteriormente como resultado de consulta de antiguos planos. Incluso llegaron a ser intimidadas por un extraño sujeto que las observaba. Fue una experiencia muy real que no dejaron de contar al regresar a Inglaterra.

Fue un caso poco corriente y, sin embargo, exactamente medio siglo después, otra pareja de inglesas, a las que llamaremos Dorothy Norton y Agnes Norton para guardar su anonimato, experimentaron una alucinación similar.

Ellas también estaban de vacaciones en Francia, en Puys, un pueblecito cercano a Dieppe. A las 5 y 20 de la madrugada del 5 de agosto de 1951, Agnes se despertó y preguntó a Dorothy: “¿Oyes ese ruido?” Dorothy lo oía: de hecho lo había estado escuchando desde hacía “unos veinte minutos”, según el relato que escribió después. Las dos mujeres se quedaron despiertas y escucharon los extraordinarios ruidos que parecían provenir de la playa. Dorothy los describió después como “un rugido que disminuía y aumentaba”. Finalmente, encendieron la luz y salieron al balcón, pero no pudieron ver la costa ni descubrir la fuente de los sonidos.

Imágenes de la incursión de las fuerzas aliadas en Dieppe en 1942. Según las testigos oyeron los sonidos provenientes de esta batalla.

La Cuarta Dimensión, nos preguntamos sobre ella cuando ya los científicos creen haber descubierto que en nuestra existencia convivimos con diecisiete dimensiones más, el reto es establecer comunicación con ella. ¿Quimera? Tal vez, pero muestras hay de algo extraño que nos visita y tal vez, sólo tal vez, su procedencia sea una de estas dimensiones ignoradas.