La leyenda del callejón del Duende

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- Las ciudades andaluzas, por su luz, por la idiosincrasia de su gente, por su propio estilo de vida, son proclives a historias de fantasmas y aparecidos, a leyendas que se enredan con la realidad y que es complejo separar cual es cual… Así nos encontramos con una singular historia por las calles de Cádiz que tiene que ver con la calle del duende o el callejón del duende.

Es angosto, estrecho, reboza romanticismo bequeriano y en él se da una historia tan singular como difícil de comprobar…

Su nombre le llega impuesto -según una primera versión- pues se decía de este lugar que era habitual del contrabando que en él hacía un conocido pirata de la ciudad apodado el “Duende”.

Pero hay otras versiones, una muy análoga –excepto por su final- a la que se pueden encontrar en la ciudad de Sevilla nos habla que un capitán francés, durante la guerra napoleónica en nuestro país, se enamoró de una hermosa joven gaditana, al punto que al no se quería marchar de España ni cuando las cosas se pusieron duras para los gabachos.

Aquellos dos jóvenes, el apuesto y serio oficial francés, y la pícara gaditana se veían en aquel mismo callejón. Era su lugar secreto, su punto de reunión y de amor… Hasta que una noche sorprendieron al francés con la bella joven. Odiados los franceses la afrenta no podía quedar así…

Los vecinos del Pópulo ya tenían su juicio… A él por francés e invasor y a ella por traidora… Y ambos perecieron. Pero desde entonces ambos amante no habrían dejado de verse, como dos espectros en la noche profesándose amor eterno que al llegar la hora bruja se funden en uno en un rencuentro eterno.