La leyenda de la Virgen del Rocío

CÁDIZDIRECTO.- A las 2:49 minutos de la pasada noche se produjo el tradicional salto de los almonteños de la reja que les separaba de la Virgen del Rocío para comenzar el más pasional y fervoroso de los paseos por su aldea. Una tradición que se pierde en la noche de los tiempos y que tiene una curiosa leyenda.

Cuenta la leyenda que un cazador furtivo se encontraba cazando con sus perros entre las rocinas de las marismas del Guadalquivir, un lugar destinado a cotos reales y haciendas nobles. En su tarea de caza se encontraba cuando notó que sus perros estaban nerviosos y vio un resplandor extraño entre las cañas… El cazador fue a ver de que se trataba y comprobó como allí, en un árbol, se encontraba una preciosa imagen de la Virgen.

El cazador se dirigió al pueblo más cercano, a Almonte -para otros la leyenda lo ubica en Villamanrique de la Condesa– y allí, nervioso, emocionado, narró a los religiosos y la autoridad local lo que habían encontrado. Al llegar todos al lugar encontraron la Virgen en el lugar que indicó el cazador y decidieron que sería el lugar para erigir una ermita en su honor llamándola como el sitio donde la encontraron, en las rocinas, por ello su nombre de Virgen del Rocío.

Se dice que la imagen era una Virgen de los Remedios que habrían dejado allí los frailes mercedarios, en muchas ocasiones escondidas en la tierra o en los huecos de los árboles por ser tierra musulmanas y por temor a que estos las destruyeran hasta la llegada de Alfonso X “el Sabio”.