La maldición del edificio Dakota y la mansión Guirola

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- En el mundo hay una serie de edificios y casas malditas que, por derecho propio, se han ganado figurar en la lista de casas encantadas del mundo. Destacan, sobremanera, dos de ellos: el edificio Dakota y la mansión de los Guirola.

El misterio del edificio Dakota

Es, sin dudas, y por méritos propios, uno de los edificios más conocidos a nivel mundial, por su estilo arquitectónico y por su negra historia, sobre todo por ser el lugar donde asesinaron al gran músico John Lennon.

Pero no es el único hecho trágico u oscuro que guarda el edificio Dakota. Se ubica en la calle 72, en el número 1, al oeste del hermoso Central Park en la ciudad de los rascacielos, en Nueva York. Se construyó en 1884, iniciándose la obra en 1880 por diseño de Henry Handerbeg inspirándose en el Renacimiento alemán y la arquitectura de Francia en los albores del siglo XIX.
En un primer momento se consideró que estaba muy alejado de la ciudad, en dirección a Dakota y por eso la razón de su nombre, pero el crecimiento de Nueva York hizo que las distancias se acortaran y pronto quedara dentro de los límites de la misma teniendo gran éxito y muchas personas con ganas de alquilarlo. Entre sus inquilinos más conocidos estaban Boris Karloff, Lauren Bacall, Judy Garland o Leonard Bernstein entre otros además del tristemente fallecido John Lennon y su esposa Yoko Ono.

Quizás uno de los más famosos inquilinos fue Aleister Crowley, el mago negro, un hombre de gran peso en el mundo del esoterismo y con mala reputación. Se dice que realizó misas negras en su apartamento y que ese influjo negativo habría quedado para siempre en el mismo. Pero también el actor Boris Karloff hizo sus experiencias con lo paranormal en el Dakota improvisando sesiones de espiritismo, se dice que cuando murió se produjeron diferentes incidentes que se relacionaron directamente con su espíritu e, incluso, se afirmó que su fantasma mora por los pasillos del edificio.

Gerald Gardner se alojó en el edificio Dakota siendo uno de los sumos sacerdotes de la brujería Wicca y, quizás, el incidente más conocido -aparte del asesinato de Lennon- fue que en 1968 se tomó como referencia cinematográfica en el rodaje de la película “La semilla del Diablo”, relacionado con ello la muerte de la esposa del directo, Roman Polanski, Sharon Tate, embarazada de ocho meses, a manos de los sádicos integrantes de la secta “La Familia”, liderara por Charles Manson. Se dice que la película estuvo rodeada de incidentes extraños difíciles de explicar cómo todo tipo de accidentes sin explicación alguna, la tempestuosa relación entre la actriz principal Mia Farrow y Frank Sinatra o las amenazas que el director sufrió por parte de los seguidores satánicos de la ciudad que consideraban irreverente hacia ellos rodar allí. La profecía y las amenazas se cumplieron cuando en 1969 asesinaron a la esposa del director en el referido y atroz asesinato.

Hoy día es uno de los edificios con mayor requerimientos de alquiler o compra de Nueva York, entre sus inquilinos actuales se encuentran afamados actores y reconocidos empresarios que no temen la siempre inquietante maldición de un edificio marcado por la tragedia y los hechos extraños, por el espiritismo y el satanismo, el mítico edificio Dakota.

La mansión encantada de los Guirola

Una de las familias más poderosas de El Salvador fue la de los Guirola, pese a tener un origen humilde y trabajador pronto se vieron favorecido por la suerte en los negocios y gracias al control en los cultivos de café y a las exportaciones tomó un peso específico que la hicieron destacar sobremanera sobre el resto.

Pero la subida al poder de esta familia comenzó a tener sus críticos y había quien pensaba que todo se debía a un pacto con el diablo pues en la casa se sentían cánticos extraños, luces que se encendían en medio de la noche y otros sonidos que invitaban a pensar en algo oculto en torno a la poderosa familia. Se dice que la esposa de Ángel Guirola, una jamaicana llamada Cordelia Luke Alexander, tenían conocimientos en ciencias ocultas y sería ella la encargada de llevar a cabo ese pacto.

Cuando tenía 50 años Ángel Guirola, en 1876, y dado al enorme potencial económico acumulado en años de trabajo, mandó construir una mansión de estilo parisino a las faldas de la ladera de la ciudad de Santa Tecla. El poder económico era tal que se contaba que tenía una habitación tapizada con plata y un relieve de un macho cabrío en el techo en una indudable evocación al diablo. Así los rumores se disparaban y se hablaba también de sacrificios y misas negras.

La familia Guirola destacó por las obras de caridad y acciones sociales que realizaba, financió un hospital, una reserva natural o casas para los pobres y más necesitados o los huérfanos. Es curioso por qué el 13 de enero de 2001 se produjo un terremoto en El Salvador de 7.7 en la escala de Richter que arrasó una parte de Santa Tecla y la ladera donde está la casa, curiosamente el alud de tierra se desvió sin tocar la mansión y todos creyeron que eran las fuerzas invisibles que la protegían, o las fuerzas del mal.

Aquel suceso fue conocido como el “Sábado negro” y es que la lengua de tierra se tragó más de doscientas casas que mataron a casi mil personas y otros cinco mil heridos así como un millón de damnificados. Un suceso que siempre será recordado en torno a la familia Guirola y la Historia de El Salvador.

A Ángel Guirola se le conoció como “El Oligarca Rebelde” ya que no quiso ser como otras familias de la élite tradicional y trató de trabajar más por la igualdad pese a que siempre se preocupó de sus negocios personales, era una persona de éxito en torno al cual se tejieron todo tipo de historias -no todas reales- más en el terreno de la leyenda que de la realidad.

La mansión está, en la actualidad, abandonada y son muchos los que dicen que están protegida por el demonio y que en su interior se puede sentir lo extraño, lo desconocido. Quizás no sea más que otra leyenda más de tierras salvadoreñas o, quizás, tras esa misma leyenda se esconda el germen de la verdad.