La ‘niña de nadie’ del ‘Sanatorio de los Muertos’

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- En ocasiones el misterio, o lo inexplicable, nos puede sorprender de la forma más inesperada. Se puede ser más o menos escéptico pero, de alguna forma. Cuando uno vive directamente una experiencia cambian muchos de sus conceptos y mucho más la visión que tiene de estos temas.

Así nuestro protagonista no cree demasiado en fenómenos paranormales pero vivió algo que le dejó asombrado. Así nos lo relataba: “Yo en estas cosas no creo, es más, cuando me hablan de programas de radio y de televisión de estas cosas digo siempre lo mismo: “no me creo ná”. Pero la vida me ha jugado una mala pasada”, de esta forma comenzaba una animada entrevista que depararía una sorpresa…

“Por prescripción médica tengo que andar por la tarde un rato, o correr, un tema circulatorio. Normalmente voy al trote sólo y suelo correr por el parque del aeropuerto, el de la avenida de Séneca. Pero un día me metí por unos pinos tras el mercadillo de Alcosa de los domingos. Hay una carretera con muchos baches y una berrera que prohíbe el paso a los coches, pero yo entré a correr por allí. Estaba todo muy tranquilo” decía nuestro protagonista.

“Cuando había recorrido, más o menos, kilómetro o kilómetro y medio, calculo yo, llegué a un complejo de edificios en ruinas, fue muy extraño, se hizo el silencio de repente, me quedé muy sorprendido… Ni pájaros, ni aviones, ni ovejas… Doblé la carretera y entonces vi como una niña, de unos 9 o 10 años, cruzaba por delante de mí con un vestidito amarillo, en dirección al edificio que quedaba a mi derecha… Pasó delante mía como si nada, ni siquiera me miró. Yo miré alrededor mía y no había nadie así que la llamé, pensé que podía estar perdida. Entró en el edificio, yo me fui tras de ella, a unos 10 metros, pero no la alcanzaba. “Qué te vas a hacer daño” le dije, pero nada. Se esperó y cuando iba a llegar a ella subió por una escalera interior, se fue a la tercera planta y allí la volví a llamar, el suelo estaba lleno de agujeros, aquello es peligroso. Entonces entró en una habitación, entré pero no había nadie, se había esfumado… Entonces sólo escuché un “Hola” tras de mí, me di la vuelta pero no había nadie, me entró el pánico, salí corriendo de allí y fue, en casa, cuando busqué información del sitio… Vaya tela”, explicaba cariacontecido.

“Vaya tela”, me quedo con esa expresión, nuestro protagonista había entrado en un lugar que tiene mucha historia paranormal en Sevilla, él no lo sabía, sólo buscaba un sitio donde correr tranquilo pero, de forma involuntaria, había penetrado en el llamado “Sanatorio de los Muertos”, en el “Complejo Hospitalario San Pablo” de Sevilla junto al aeropuerto de Sevilla San Pablo.

En la actualidad el lugar está restringido al paso, una barrera imposibilita el paso de los vehículos a la zona -aunque siempre hay quién de las ingenia para acceder al interior del mismo-, pero son muchos los amantes del misterio que, sabiendo lo que sucede en su interior, se atreven a cruzar ese límite y experimentar por sus propios medios. Otra cosa será los resultados que puedan obtener, todo sujeto a análisis.

Lo curioso de todo ello es que se trata de unas instalaciones que tuvieron su apertura hace décadas en función de un acuerdo hispano-americano, de hecho el lugar también fue un helipuerto. Se mantuvo abierto más de dos décadas hasta que en los años 70 del pasado siglo XX se inauguró el Hospital Universitario Virgen Macarena y quedó en desuso… El tiempo ha hecho el resto y hoy sólo quedan los “esqueletos” ruinosos del grupo de los edificios donde, ocasionalmente, se realizan prácticas de rescate y salvamento por parte del cuerpo de Bomberos de Sevilla así como la coordinación del CECOP.

Durante muchos años a ese lugar han acudido muchos amantes del misterio que, movidos por la curiosidad, han narrado hechos imposibles. Uno de los más impactantes es el que tuvo un par de policías locales. Una noche entran en el camino que conduce hasta el lugar, a la mañana siguiente se suele poner el mercadillo de los domingos y dieron una vuelta. Cuando llegaron al punto donde nuestro protagonista ha narrado su experiencia les sucedió lo mismo: vieron a una niña de similares características en el mismo camino. Los agente, creyendo que podía estar perdido y corría peligro, la llamaron pero la niña entró en el complejo. Ambos agentes la siguieron: “Ven, ten cuidado”, pero “ella” seguía adentrándose hasta llegar al pasillo de la tercera planta. “Ten cuidado con los boquetes del suelo” le dijo un compañero a otro mientras la niña aguardaba al final del pasillo. Cuando llevaban recorrido la mitad del mismo la niña desapareció de estar frente a ellos para aparecer tras de ellos. El susto fue impresionante y decidieron salir de allí con la mayor celeridad posible sabiendo que lo que había vivido no era normal. Los paralelismos son muy altos y por eso reflejarlos en este relato.

¿Quién es esa niña de nadie?

El fantasma que se aparece en el complejo hospitalario, a decir de los testigos, se trata del de una niña llamada Clara, fallecida a finales de la década de los 60 en el hospital civil. Desde entonces estaría vagando por aquellas dependencias y dejando sentir su presencia a todo el que se atreve a visitar el “Sanatorio de los Muertos”.

Han sido muchas personas los que han tenido la ocasión de verla, desde eventuales jugadores de airsoft que realizaban sus acciones “bélicas” en el interior, hasta personas que buscaban el misterio, policía, bomberos, ciclistas, personas que probaban drones… El catálogo es muy amplio, tanto que hay una gran cantidad de testimonios y fotografías extrañas así como psicofonías en el mismo.

Jamás se sabrá, a ciencia cierta, que es lo que ocurre dentro, tal vez sugestión, tal vez el propio miedo, tal vez sólo sea la visión subjetiva de los que entran atenazados por el miedo o, quizás, es el misterio materializándose ante los ojos de los testigos… ¿Quién sabe?

 

*Fotografía de Lorenzo Cabezas, grupo GPS.