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La Residencia Tiempo Libre cumple una década abandonada

Foto: Cata Zambrano

CÁDIZDIRECTO/Daniel Martínez.- Es incomprensible la situación de abandono que ha sufrido el edificio que albergó una de las mejores residencias de tiempo libre de España. Y más en una ciudad tan limitada de terrenos como Cádiz. Un emplazamiento magnífico en primera línea de playa dentro de la urbe, ideal para cualquier ciudad turística, convertida en un edificio fantasma tras una década en desuso.

Techos caídos, escombros, cristales rotos, puertas que golpean al paso del viento, centenares de cables al aire, polvo en suspensión, terraza y jardines abandonados que incluso invaden la calle… una ruina junto al Paseo Marítimo de la capital gaditana. El próximo martes 14 de noviembre se cumplirán diez años desde que sus puertas se cerrasen para siempre. El personal fue recolocado en 2007 bajo la amenaza de un grave brote de legionela… ¡y ya nunca más volvió a abrir!

El edificio pertenece a la Junta de Andalucía. El antiguo Instituto Social de Tiempo Libre del Ministerio de Trabajo decidió levantar en la capital gaditana, entre los años 1975 y 1977, lo que se convertiría más adelante en un centro de ocio para que las familias con pocos recursos económicos pudieran pasar sus vacaciones a orillas del mar.

Un complejo de 20.000 metros cuadrados con habitaciones amplias, buena cocina, piscina y gran terraza con vistas al océano Atlántico, pero tras años de pleno funcionamiento llegó el incomprensible abandono por parte de la administración pública andaluza.

Desde entonces, diez años de continuos vaivenes y contradicciones. La primera idea esbozada por la Junta era reformar profundamente el edificio para volver a abrir como centro de ocio y turismo, pero se desechó esa posibilidad tras anunciar que tenía aluminosis -alteración de algunos hormigones que conlleva su degradación y pérdida de resistencia- y que la construcción debía demolerse.

Posteriormente, la administración pública andaluza reforzó su intención de demoler el edificio por la presencia de legionela en todas las conducciones y zonas de la residencia.

Fue entonces cuando volvió a cambiar el proyecto. Su nuevo propósito consistía en construir un edificio repleto de oficinas administrativas, lo que provocó las críticas de los que consideraban que no era el lugar más indicado para levantar despachos a los funcionarios andaluces con vistas al mar. De nuevo se desterró esta idea tras presupuestarse en 95 millones de euros la demolición del inmueble.

El nuevo plan pasaba ahora por construir un hotel en la mejor zona playera de Cádiz, lo que también fue cuestionado por una parte de la ciudadanía. “La Junta de Andalucía quiere derribar este equipamiento para privatizarlo construyendo un hotel para ricos”, señalan desde la Asamblea Popular Luis Pérez 15M, que incluso ha iniciado una recogida de firmas a través del portal Change.org para tratar gritando a los cuatro vientos  a Ayuntamiento y Junta que “lo público no se vende, se defiende”.

A pesar de esta denuncia, el futuro de las instalaciones será,  si la situación no da un vuelco inesperado, el de convertirse en un hotel, que podría ser el primero de cinco estrellas en la capital gaditana. La Junta de Andalucía espera sacar a licitación las obras del futuro hotel antes de final de año después de que el pleno del Ayuntamiento aprobase el pasado mes de julio la modificación del uso de los terrenos en el PGOU.

La próxima semana se cumple una década de tiempo perdido para los gaditanos, sin poder generar riqueza en un lugar privilegiado de la capital.