La Sábana Santa y el Sudario de Oviedo estuvieron en contacto con la misma persona

CÁDIZDIRECTO/Jose Manuel García Bautista.- La Sábana Santa de Turín y el Sudario de Oviedo son, posiblemente, las dos reliquias más estudiadas de la cristiandad. El haber estado -presuntamente- en contacto con el cuerpo de una persona que sufrió las mismas torturas que Jesús de Nazaret en su Pasión hacen que sean una referencia y que muchos se pregunten si acaso no contuvo a la misma persona.

Uno de los investigadores más activos en los últimos años es el catedrático en Bellas Artes, e imaginero, Juan Manuel Miñarro López, que dentro del proyecto EDICES, del Centro Español de Sindonología (CES), se encarga del estudio de las reliquias atribuidas a Jesucristo junto a otros compañeros. Tras haber estudiado profundamente el Sudario y trabajar con copias muy exactas de la Síndone puede decir con un alto grado de certeza que “la Sábana Santa y el sudario de Oviedo envolvieron, casi con toda seguridad, el cadáver de la misma persona”.

Para llegar a esta casi total confirmación se ha desplegado un intenso trabajo sobre ambas reliquias, un trabajo comparativo en los que se ha estudiado la geometría de las manchas de sangre que una y otra reliquia contienen. Así mismo se ha procedido al reconocimiento y la aplicación de los puntos cranométricos y las líneas anatómicas, como si de un CSI se tratara y tuviera como valioso aliado a la antropología forense.

Esta interesante investigación ha encontrado numerosas coincidencias entre ambas reliquias, tantas que “sobrepasa con creces el mínimo de puntos significantes o pruebas exigidas por la mayoría de los sistemas judiciales del mundo para la identificación de personas, que es de entre ocho y 12, mientras que los que ha arrojado nuestro estudio es de más de 20”.

Así se pueden identificar características morfológicas con analogías en cuanto al tipo, tamaño y distancias de las huellas, número y distribución de las manchas de sangre, o las particulares huellas de varias de las lesiones reflejadas en los dos lienzos o las superficies deformadas. El profesor Miñarro indicaba que: “puntos que evidencian la compatibilidad entre ambos lienzos” que estarían localizados en la frente, en las machas sanguinolientas de la msima, el dorso de la nariz, el pómulo derecho o el mentón.

En ambas reliquias se pueden identificar estas huellas  “lo que parece incuestionable es que los focos, los puntos desde donde brotó la sangre, se corresponden totalmente. El contacto con ellas fue distinto” en cuanto a la temporalidad, ubicación, intensidad del contacto de la cabeza con cada uno de los lienzos, también por “la elasticidad propia de los tejidos de lino”. Hemos de tener en cuenta que el Sudario sólo acompañó al difunto hasta el sepulcro mientras que la Sábana sirvió de mortaja.

Un detalle si se debe dejar claro: que ambas reliquias parecen que han estado en contacto con la misma persona no quiere decir que esa persona sea Jesucristo: “no prueba por sí misma que esa persona fuera precisamente Jesucristo, pero sí que nos ha puesto claramente en el camino de conseguir demostrar completamente que la sábana santa y el santo sudario envolvieron la cabeza del mismo cadáver”.

Las técnicas han sido muy avanzadas trabajando con fotografías de las dos reliquias a escala 1:1, superposición de ambas imágenes, ayuda de luz láser, acetatos y un programa informático utilizado en la investigación criminalista. Especialmente útil fue el láser para “trazar y situar las líneas, planos anatómicos de referencia y los puntos cefalométricos sobre las fotografías de los facsímiles de cada uno de los lienzos. Los trazados quedaron incorporados a nuevas fotografías que posteriormente se hicieron de los propios facsímiles, y éstas serían las fotografías que utilizamos para las superposiciones finales de comprobación”.